Laberintos verdes. Fuentes. Mayólicas de cuento. Y sombra y relax, a metros del trajín de Juramento al 2200, a una cuadra de Cabildo, en Belgrano. Con semejantes imanes sobra para visitar el Jardín Andaluz del Museo de Arte Español Enrique Larreta, uno de los hispano musulmanes más importantes de Sudamérica. Sin embargo, hay más para tentarse: este oasis porteño acaba de estrenar 4 senderos.
Se trata de los caminos de las Rosas, de las Orquídeas y la Poesía, de las Suculentas y los Cactus y de la Compostera y el Vivero de Sitio.
Rosas. Por el perfume y los colores, se hacen notar. / Germán García Adrasti
«Con estos recorridos, la idea es ayudar a hacer visibles áreas y elementos del Jardín poco evidentes», cuenta a Clarín Defina Helguera, directora del Museo. Que el visitante que no pase por las alto las orquídeas que crecen, casi como escondidas, entre hojas, hojas y ramas. Y que se detenga también ante las rosas, que son tan tradicionales como las palmeras en este tipo de espacios, y ante los árboles históricos.
Fuente. Da la bienvenida al Jardín y con el murmullo del agua invita al relax. / Archivo Clarín
Laberintos. Las plantas crecen como si fueran salvajes, dentro de cuadrículas. / Germán García Adrasti
Es que uno se distrae fácil en este paraíso. El Jardín Andaluz, que crece en poco más 5.500 metros cuadrados, está repleto de estímulos (estímulos para desconectarse).
Sefies. Visitantes, con la glorieta cubierta por la glicina centenaria detrás. Delante, una de las entradas a la antigua casa de Enrique Larreta./ Archivo Clarín
El Jardín fue encargado por el escritor y diplomático Enrique Larreta (1873-1961) a mitad de la década de 1910, en el marco de la remodelación de su casa, convertida en Museo de Arte Español desde 1962, cuando la entonces municipalidad la compró.
Magnolias. Maravillas del Jardín del Larreta. / Germán García Adrasti
Con el Jardín, Larreta buscó representar parte de la Alhambra, Granada, al sur de España, una región dominada por los árabes entre comienzos del 700 y fines del 1400.