Coghlan
Por una investigación sobre explotación infantil allanaron una vivienda en el barrio de Coghlan
Un operativo conjunto entre organismos internacionales permitió la detención de tres personas acusadas de distribuir material de explotación sexual infantil. Uno de los allanamientos se llevó a cabo en un domicilio ubicado en la calle Superí al 2400, en el límite barrio de Coghlan, de nuestra Comuna 12 de la Ciudad de Buenos Aires.
El procedimiento, que se realizó en 11 domicilios de diferentes puntos de la ciudad, fue coordinado por la Unidad Fiscal Especializada en Delitos y Contravenciones Informáticas (UFEDyCI), encabezada por la fiscal Daniela Dupuy, en colaboración con el Centro Nacional de Capacitación en Justicia Penal del Colegio Técnico de Fox Valley, de los Estados Unidos.
El modus operandi de los sospechosos era subir material pedófilo al programa Emule, una aplicación donde se intercambian archivos de todo tipo, y allí traficarlos. Una vez que se los detectó a través de su IP, la dirección desde donde se encontraban sus computadoras, se los ubicó, se realizaron tareas de investigación y se los detuvo.
En total, se secuestraron 19 gabinetes de computadoras, 13 teléfonos celulares, 11 notebooks, dos tablets, cuatro pendrives, 19 discos rígidos, un módem, cuatro discos externos, una memoria micro SD, dos cámaras de fotos, dos filmadoras, 114 DVD, cinco tarjetas de memoria SD, tres estuches con discos compactos y 16 videos.
Además, se encontraron juguetes de niños mezclados con objetos sexuales, preservativos, sogas, libros eróticos, chupetes y miles de dispositivos de almacenamiento que serán examinados por los investigadores.
El uso del sistema de investigación Internet Crimes Against Children Child On-line Protection System (ICACCOPS), plataforma utilizada para combatir la explotación sexual infantil, permitió identificar las direcciones IP asociadas al presunto material de abuso sexual infantil.
Según fuentes de la fiscalía, algunos imputados intentaron borrar evidencia como ocurrió en la provincia de Buenos Aires, donde uno de los acusados arrojó un CPU a la pileta.