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Primer día del "permiso de circulación": los mayores salieron igual a la calle y muchos no pudieron comunicarse al 147
Comenzó siendo un «permiso de circulación» para mayores de 70 años en la Ciudad y se transformó en un «aviso». En el origen, estaba pensado que el permiso fuera obligatorio, con una duración de 24 horas; implicaba sanciones para quienes salieran a la calle sin poder justificarlo e iba a ser controlado por agentes de tránsito y la policía porteña. Entre el jueves y el domingo los especialistas en gerontología, los vecinos e incluso los constitucionalistas objetaron el permiso, así es que hoy amaneció flexibilizado: sin sanciones, con una duración de 48 horas y sin que sea obligatoria su tramitación. Todas estas cosas sucedieron en medio de una Ciudad que busca extremar los cuidados frente al avance de la pandemia. Se sabe que los mayores de 70 años son las personas más vulnerables, entre otras cosas, porque el sistema inmune se debilita
Con este aviso en marcha, y en estas primeras horas de funcionamiento, las quejas estuvieron centradas en el 147, que es la línea de atención ciudadana. Si bien muchos vecinos mayores de 70 jamás pensaron en tramitar el permiso, muchos otros sí. Para estos últimos no fue fácil llegar a ser atendido por una operadora o un operador.
«Empecé a llamar a las 0,30 y nunca me atendieron. Me fui a dormir y me desperté a las 6 y nada. A las 8,30 aún seguían sin atender. Una contestadora me decía que corte y vuelva a intentar. Los funcionarios dicen que el 147 esta funcionando normal, pero no es así. Por otro lado, me parece bien que se haya extendido por 48 horas. Aunque voy a tramitarlo, creo que tendrían que dejar en manos de nosotros, los adultos mayores, el manejo de las salidas. En este momento me estoy organizando para salir a chequear que me hayan depositado la jubilación, después me voy al mercado, y luego salgo a pasear a nuestra mascota», contó Maximino Verza, de La Paternal. En su barrio, muchos vecinos salen a pasear a los perros, pero Maximino aseguró que se respetan las distancias, que la gente no se para a hablar y que se cruzan de vereda, para no estar muy cerca.