Villa Urquiza

Prisión perpetua por femicidio: Diego Kelland Cartagena mató a su novia en un departamento de Olazábal al 4400

Publicado

on

El Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 1 de la Ciudad de Buenos Aires condenó a prisión perpetua a Diego Kelland Cartagena, de 39 años, por el femicidio de María Lorena Fernández, de 47. El crimen ocurrió durante la madrugada del 14 de diciembre de 2022 en un departamento ubicado en la avenida Olazábal 4477, en el barrio de Villa Urquiza, Comuna 12.

El fallo de los jueces Fernando Ramírez, Cinthia Oberlander y Luis Salas determinó que el acusado fue responsable de un “homicidio agravado por el vínculo” y “hurto”. La fiscalía, representada por Horacio Azzolin, había solicitado la pena máxima, en línea con la gravedad del hecho.

Diego Kelland Cartagena

Un crimen en el marco de una relación violenta

De acuerdo con la reconstrucción judicial, Kelland Cartagena y Fernández mantenían un vínculo conflictivo, marcado por manipulaciones, amenazas y aislamiento. Se habían conocido trabajando juntos en un restaurante de la costanera porteña en 2021. Desde entonces, el entorno de la víctima notó cómo su comportamiento cambiaba y cómo se distanciaba de amigas y familiares.

La noche del 13 de diciembre de 2022, Fernández y Kelland se reencontraron en el departamento de la víctima. A la madrugada siguiente, el femicida la atacó con un objeto contundente que no pudo ser identificado, causándole una herida en el cráneo. Según la autopsia, la lesión fue una contuso cortante en la región frontal izquierda. Luego de matarla, el agresor robó su computadora y su teléfono celular y abandonó la escena.

Durante casi una semana, nadie supo nada de Lorena. Amigas, compañeras de trabajo y vecinos empezaron a sospechar. Finalmente, su cuerpo fue hallado el 19 de diciembre en su departamento, aún en pijama, en medio de un ambiente que no mostraba señales de violencia ni de robo —excepto por la ausencia de los dispositivos electrónicos.

Pruebas clave que llevaron a la condena

La sentencia se basó en un cúmulo de pruebas materiales y digitales. El análisis del tráfico de llamadas, los mensajes de WhatsApp y los registros de antenas de telefonía celular permitieron establecer que el celular de la víctima fue utilizado hasta las 23:55 del 13 de diciembre, pocas horas antes de su muerte. También se comprobó que, tras el crimen, un número privado llamó al trabajo de Fernández para justificar su ausencia. La línea telefónica fue rastreada hasta un conocido de Kelland Cartagena.

Una vecina del edificio también aportó un testimonio fundamental: una niña que había pasado la noche allí escuchó un fuerte golpe y un grito en la madrugada del 14 de diciembre.

Por otro lado, la fiscalía mostró cómo el acusado intentó encubrir el hecho. Desde la mañana siguiente al crimen, retomó su contacto con su expareja, con quien tenía un hijo, y afirmó haber estado con ella toda la noche. Sin embargo, el posicionamiento de su teléfono lo ubicó en las cercanías del departamento de Fernández durante las horas en que se presume que ocurrió el asesinato.

A través del análisis de más de 1.800 páginas de conversaciones entre Kelland y su ex, se evidenció que el acusado alternaba entre relaciones paralelas, manipulación emocional y planes de huida. En los días posteriores al crimen incluso habló de viajar a México para trabajar, aunque luego se mostró arrepentido.

Este caso, que estremeció al barrio de Villa Urquiza, no solo puso en evidencia la violencia con la que actuó el asesino, sino también los signos de alerta que muchas veces se subestiman en las relaciones de pareja.

Amigas de la víctima relataron que Fernández sufría angustia, se sentía presionada, y había expresado en varias oportunidades sentirse manipulada. En uno de los mensajes recuperados, ella llegó a preguntarse: “¿Tengo que estar con alguien que me obliga?”. También le pedía “una noche de paz”, y lo acusaba de haberla “basureado”.

La sentencia contra Kelland Cartagena es un paso importante en la búsqueda de justicia, pero también refuerza la necesidad de actuar con urgencia frente a los signos de una relación tóxica o violenta. Muchas mujeres atraviesan situaciones similares y no deben dudar en buscar ayuda, hacer denuncias, hablar con amigas, familiares o profesionales.

¿Dónde pedir ayuda?

Es fundamental recordar que existen líneas gratuitas y confidenciales de asistencia para víctimas de violencia de género. En la Ciudad de Buenos Aires se puede llamar al 144, que funciona todos los días, las 24 horas. También existen centros de atención, organismos judiciales y ONGs que brindan contención psicológica, asesoramiento legal y acompañamiento.

María Lorena Fernández no pudo salir de esa relación a tiempo. Que su historia sirva para abrir los ojos, para que otras personas puedan encontrar una salida antes de que sea tarde. La violencia machista mata. Y frente a eso, el silencio no es una opción.

Editor Responsable: Diego Barattucci - Domicilio legal: Llavallol 2983, CABA - Teléfono: 11.5982.9757 - Correo electrónico: diegobara1010@gmail.com - Registro Naciónal de Propiedad Intelectual N°: RE-2026-53329681-APN-DNDA#MJ - Integrante de la Asoc. Civil Medios Vecinales - Integrante del Reg. de Medios Vecinales CABA - Visitas del último mes: 33.498