Un proyecto impulsado por el diputado Claudio Ferreño, en el que se va a tratar en la Legislatura porteña, consiste en denominar «Echeverría – Mártires Palotinos» a la estación de subte de la Línea B. Ya tuvo un amplio apoyo de la Mesa por la Memoria y los DDHH de la Comuna 12.
Entre los fundamentos para la nueva denominación de la estación Echeverría se sostiene que “la dictadura autodenominada ‘Proceso de Reorganización Nacional’ que tuvo lugar entre 1976 y 1983 pisoteó absolutamente todos los derechos humanos que nuestra legislación nacional y las distintas convenciones internacionales protegieron a lo largo de nuestra historia. En ese sentido, una de sus caras más aberrantes se pudo observar en lo que se conoció como la masacre de San Patricio. Llevada a cabo en la madrugada del día 4 de julio de 1976, durante esa oscura jornada el recientemente instalado gobierno de facto ejecutó nada menos que el asesinato de tres sacerdotes y dos seminaristas de la Congregación Palotina dentro de la Parroquia de San Patricio, en la actual comuna de Villa Urquiza, donde también se encuentra la estación aludida”.
Los hechos de la masacre de San Patricio:
Aproximadamente a la 1 a. m. del 4 de julio, tres jóvenes, Luis Pinasco, Guillermo Silva y Julio Víctor Martínez, vieron cómo dos automóviles estacionaban frente a la iglesia de San Patricio. Como Martínez era hijo de un militar y pensó que podría tratarse de un atentado contra su padre, fue a la Comisaría n.º 37 para hacer la denuncia. Minutos después un automóvil policial llegó al lugar y el oficial Miguel Ángel Romano habló con las personas que estaban en los autos sospechosos y se retiró. A las 2 de la mañana Silva y Pinasco vieron cómo un grupo de personas con armas largas salían de los autos sospechosos y entraban a la iglesia a la fuerza.
A la mañana siguiente, a la hora de la primera misa, un grupo de fieles esperaba frente a la puerta de la iglesia, que se encontraba cerrada. Extrañado por la situación, el joven Rolando Savino, organista de la parroquia, decidió entrar por una ventana y encontró en el primer piso los cuerpos acribillados de los cinco religiosos, boca abajo y alineados, en un enorme charco de sangre sobre una alfombra roja. Los asesinos habían escrito con tiza en una puerta:
Por los camaradas dinamitados en Seguridad Federal. Venceremos. Viva la Patria.
También escribieron en una alfombra:
Estos zurdos murieron por ser adoctrinadores de mentes vírgenes y son M.S.T.M.
La sigla MSTM corresponde al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo en tanto que la primera frase sobre «Seguridad Federal» está evidentemente referida al atentado con explosivos que Montoneros había realizado dos días antes en el comedor de esa dependencia policial causando la muerte de 20 policías.1 Sobre el cuerpo de Salvador Barbeito los asesinos pusieron un dibujo de Quino, tomado de una de las habitaciones, en el que Mafalda aparece señalando el bastón de un policía diciendo: «Este es el palito de abollar ideologías».
Al día siguiente, el diario La Nación publicó una crónica sobre la masacre que incluía el texto de un comunicado del Comando de la Zona I del Ejército que decía:
Elementos subversivos asesinaron cobardemente a los sacerdotes y seminaristas. El vandálico hecho fue cometido en dependencias de la iglesia San Patricio, lo cual demuestra que sus autores, además de no tener Patria, tampoco tienen Dios.
Ese mismo día, 5 de Julio de 1976, se celebró en la iglesia de San Patricio una misa por los religiosos asesinados. A la misma se presentaron altas autoridades militares y más de tres mil fieles. En el sermón pronunciado por el padre asuncionista Roberto Favre dijo:
No puede haber voces discordantes en la reprobación de estos hechos. Tenemos necesidad de buscar más que nunca la justicia, la verdad y el amor para ponerlas al servicio de la paz… Hay que rogar a Dios no sólo por los muertos, sino también por las innumerables desapariciones que se conocen día a día… En este momento debemos reclamar a todos aquellos que tienen alguna responsabilidad, que realicen todos los esfuerzos posibles para que se retorne al Estado de Derecho que requiere todo pueblo civilizado.
El entonces nuncio apostólico en la Argentina, Pío laghi concelebró la misa y le dijo ese mismo día a Robert Cox, director del diario Buenos Aires Herald:
Yo tuve que darle la hostia al general Suarez Mason. Puede imaginar lo que siento como cura… Sentí ganas de pegarle con el puño en la cara.
En agosto de 1976 un grupo armado secuestró por unas horas a Mariano Grondona, conocido abogado y periodista. Al liberarlo sus captores le indicaron que debía llevar un mensaje a los obispos: que si seguían tolerando a sacerdotes de izquierda «proseguirían los episodios como el de los palotinos y sufrirían una escalada hacia la jerarquía eclesiástica». Grondona comunicó el mensaje al Nuncio Pío Laghi y al vicario castrense Monseñor Tortolo, pero no hizo denuncia alguna del secuestro ni puso el hecho en conocimiento de la justicia hasta 1984.
Los integrantes de los D.D.H.H. de la Comuna 12 elaboraron una carta en la que dice:
Los integrantes de la Mesa por Memoria y DDHH de la Comuna 12, constituida por representantes de organizaciones sociales, culturales, sindicales, políticas y de organismos de DDHH, de los barrios de Saavedra, Villa Pueyrredon, Coghlan y Villa Urquiza, queremos expresarle que atentos al proyecto que denomina Estación Echeverría – Mártires Palotinos a la actual Estación Echeverría de la Línea B de Subterráneos de Buenos Aires, hacemos propia tan reparadora iniciativa.
Del mismo modo ponemos en su conocimiento el apoyo hacia este meritorio proyecto, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. Sin duda la imposición del nombre Mártires Palotinos a la actual estación Echeverría, reconoce como bien dice el proyecto, la devoción por los más humildes y la no resignación a aceptar la profunda desigualdad que imponía la dictadura; se sumará a los primeros monolitos y a las cuatro baldosas conmemorativas colocadas por Jóvenes y la Comunidad Palotina junto a La Mesa en el año 2018, en la vereda de la Iglesia San Patricio del barrio de Villa Urquiza.
Este nuevo hito, por lo que su nombre representa, vendrá a formar parte del Circuito de lugares con Memoria de la Comuna 12, que esta Mesa viene promoviendo desde 2009, entre los que se encuentran La Iglesia San Patricio, La Plaza Madres del Pañuelo Blanco, Los Murales con detenidos desaparecidos de la Grafa, La Plaza Nunca Más; la Plaza Marshall Meyer y las baldosas que homenajean a los 149 detenidos desaparecidos de la Comuna 12, junto a otras señales y marcas urbanas que el Terrorismo de Estado dejara en nuestro territorio.
Abrazamos fervientemente la iniciativa, lo saludamos fraternalmente y quedamos a su disposición para el acompañamiento que requiera el trámite legislativo».