Saavedra
Reclamos vecinales por el estado del Parque Sarmiento
El Parque Sarmiento vuelve a ser eje de reclamos por parte de vecinos, comuneros y organizaciones ambientales que denuncian un proceso sostenido de deterioro, privatización y abandono estatal. Desde la agrupación Vecinos por el Parque Sarmiento advirtieron que el predio “está siendo invadido por emprendimientos privados, recitales nocturnos y basura acumulada”, lo que afecta tanto al ambiente como a la calidad de vida de quienes viven en los alrededores.
Un parque público en riesgo: denuncian concesiones, basura y ruido
El histórico parque, ubicado en el barrio de Saavedra, se ha transformado en los últimos años en un espacio donde cada vez más sectores se encuentran concesionados a empresas privadas. Según denuncian los vecinos, casi un 17% del predio está bajo explotación de clubes, canchas, bares y eventos pagos, lo que contradice el espíritu público y gratuito con el que fue concebido.
“No tendrían que cobrar ni un peso porque es un espacio de todos”, expresan desde la agrupación vecinal que impulsa un amparo judicial para frenar lo que consideran “un proceso de privatización encubierta”.
Además, remarcan que el parque se encuentra en evidente estado de abandono: caminos rotos, árboles dañados por podas indiscriminadas, basura acumulada y reservas ecológicas invadidas por autos particulares. “Las zonas que deberían estar protegidas están completamente degradadas. Se usan para estacionar o para eventos privados que dejan toneladas de residuos”, agregan.
Recitales nocturnos y daños ambientales
Uno de los puntos más graves señalados por los vecinos tiene que ver con los recitales y eventos masivos que se organizan dentro del predio, en zonas cercanas a las áreas ecológicas. Estas actividades, aseguran, superan ampliamente los decibeles permitidos por ley, generando contaminación sonora que afecta a las personas, las mascotas y la fauna local.
“Estos recitales se hacen dentro de la zona de reservas naturales, donde viven aves, reptiles y otros animales que no soportan el nivel de ruido, las luces ni los fuegos artificiales. Es una situación insostenible”, explicaron desde la agrupación.
Según estudios realizados por especialistas, los niveles de sonido en los eventos exceden los límites establecidos por las normas ambientales. Las aves huyen desorientadas y los residuos plásticos quedan dispersos por todo el parque, provocando un daño ambiental difícil de revertir.
Empresas contratadas bajo la lupa
De acuerdo con información relevada por los propios vecinos, dos empresas se reparten las tareas de mantenimiento y limpieza del Parque Sarmiento, pero sus nombres generan controversia.
Se trata de REX Argentina S.A., vinculada a Fabián Antonio Parra, actual coordinador de ingresos de Boca Juniors y miembro de la agrupación política del dirigente Enrique “Coti” Nosiglia, y Salvatori S.A. Parques y Jardines, una firma con larga trayectoria en contrataciones del Gobierno porteño.
Esta última empresa, que alguna vez estuvo asociada a Caputo S.A., obtuvo recientemente una licitación por casi 1.000 millones de pesos para el mantenimiento del parque. “Es escandaloso que, con semejante presupuesto, el Parque Sarmiento luzca tan deteriorado”, expresaron los referentes de Vecinos por el Parque.
Los denunciantes sostienen que el trabajo de estas empresas no cubre el daño que generan las concesiones privadas, y que muchas veces el mantenimiento se realiza de manera irregular o sin control.
La defensa de un espacio público histórico
El Parque Sarmiento es considerado el tercer pulmón verde más importante de Buenos Aires, junto con los Bosques de Palermo y el Parque Avellaneda. Fue inaugurado en 1949 con la premisa de ser un espacio público de recreación y educación ambiental, además de funcionar como reserva hídrica natural.
Tras la inundación del barrio de Saavedra en 2013, se planearon grandes reservorios de agua dentro del parque para evitar futuras tragedias. Sin embargo, los vecinos denuncian que las obras se redujeron en tamaño y fueron reubicadas en sectores inadecuados, priorizando los negocios privados por encima de la seguridad y el bienestar del barrio.
“El Parque Sarmiento es de todos. No se vende, se defiende”, remarcan desde la agrupación vecinal, que sigue convocando a vecinos y organizaciones ambientales para exigir transparencia, control estatal y preservación del ecosistema urbano.