Sin categoría
Temporada alta en la Reserva Ecológica: un mundo aparte para ver, oír y aprender
Publicado
7 años agoon
By
donadoho
Un día más en el centro porteño. Oficinistas apurados, colas en las puertas de los bancos. Un sol que brilla sin piedad y el asfalto que devuelve ese calor por partida doble. La city vibra su día hábil. En las esquinas se oye “cambio, cambio”. Cada tanto, un bocinazo. Postales de una ciudad que decidió crecer de espaldas al río.
A diez cuadras de allí, en la Reserva Ecológica Costanera Sur, un pequeño hornero construye su nido sobre una rama. Un lagarto overo cruza el camino y se pierde en el follaje. Una garza descansa sobre un sauce y su perfil se recorta contra el de las torres de Puerto Madero.
En la Reserva, más de mil especies de animales e insectos y 600 especies de plantas viven a salvo del infierno citadino que, sin embargo, les queda tan cerca. Y no solo eso: su hábitat está disponible para que los humanos paseen, graben sus caminos de alisos, pierdan su mirada entre los bañados y recuerden que, alguna vez, ellos también fueron parte de la naturaleza.
Este verdadero pulmón de la Ciudad de Buenos Aires creció casi por casualidad y, en los últimos años, fue acondicionado para toda clase de visitas: sanitarios, aspersores para corredores y un centro de interpretación forman parte de la infraestructura con la que se busca tentar a porteños y visitantes a conocer este rincón natural.
Durante el ciclo lectivo, la reserva también recibe a estudiantes: más de 25,000 en 2019. “Todo el año ofrecemos actividades gratuitas . En época escolar están pensadas especialmente para escuelas mientras que en el período de vacaciones tenemos propuestas para toda la familia, para que puedan conocer las plantas y los animales de la región y la importancia de protegerlos”, indica Eduardo Macchiavelli, secretario de Ambiente de la Ciudad
El origen
La historia de la Reserva es una mezcla de decisiones humanas, un poco de azar y, en especial, la acción de la naturaleza. La zona había funcionado como balneario a principios del siglo XX, cuando los porteños todavía podían bañarse en las aguas del Río de la Plata. Corrió la suerte del resto de la costanera cuando llegó la contaminación.
En los años 70, un proyecto apuntó a construir un Centro Administrativo, para lo cual se armaron terraplenes con escombros provenientes de las obras de ampliación de la avenida 9 de julio y la construcción de la autopista 25 de Mayo. La iniciativa fue abandonada, pero ya se habían ganado terrenos al río y sobre ellos comenzaron a asentarse especies de la región.
Tras la presión de grupos ambientalistas, en junio de 1986 el entonces Concejo Deliberante de la Ciudad lo declaró Parque Natural y Reserva Ecológica. Desde entonces, el predio fue sumando terrenos, incorporó una playa (si bien está prohibido meterse al río), un vivero de especies nativas, un centro de rescate de fauna silvestre (que pertenece al Ecoparque de Palermo pero funciona allí) y un Centro de Interpretación, remodelado en diciembre pasado.
Los días del fuego
Un punto oscuro en la trayectoria de la Reserva fueron los incendios que solían afectarla en forma recurrente. Si bien las temperaturas altas y la sequía colaboraban, todo apuntaba a la mano del hombre. “Hubo más de 500. Cuando después se analizaban las causas, se encontraba que el 95% había sido ocasionado por llama directa y que sólo un 5% había sido espontáneo. Esto no quiere decir que todos fueron intencionales. También hubo negligencia o descuido”, señala Germán Ausina, gerente operativo de la Reserva.
Durante los años 90, las sospechas de los ambientalistas se dirigieron a los negocios inmobiliarios, en lo que comenzaba a ser el boom de Puerto Madero. Desde hace dos años, un sistema de cámaras térmicas alerta sobre posibles focos. “Contamos con bomberos voluntarios, con bomberos de la Ciudad y tenemos una brigada forestal propia. Ese protocolo, más las acciones de prevención, hicieron que la cantidad de incendios bajara mucho y que, de producirse, fueran en una superficie muy limitada”, detalla Ausina.
Fue el caso del último incendio, que se registró el domingo 12 de enero y que desde el Gobierno porteño atribuyen a la negligencia de algún visitante. «Estos incidentes nos apenan porque estamos seguros de que suceden por descuidos y no son intencionales, es decir: son evitables. En cuanto se detectó el foco se puso en marcha el sistema de alerta y a los pocos minutos ya estaban trabajando más de 10 dotaciones de bomberos de la Ciudad, de Nación y de Prefectura, y más de 60 bomberos voluntarios. Gracias a la rapidez del trabajo sólo se vieran afectados 1.100 m2, aunque podría haber sido mucho peor por las condiciones climáticas», dice al respecto Macchiavelli.
Un paraíso autóctono
En la reserva conviven tres ecorregiones: pastizal pampeano, espinal y delta. De ahí su enorme biodiversidad. Hay 314 especies de aves, 23 de reptiles, 26 de peces, 14 de anfibios, 19 de mamíferos, 850 de artrópodos, 44 de hongos y 600 de plantas. Parte de esa exuberancia se adivina en los senderos que conducen por sus bosques y llevan, entre sauces criollos, alisos y plumerillos, hacia los miradores que dan a los bañados. Sobre las plantas flotantes caminan, ligerísimas, unas pequeñas aves llamadas jacanas.
“Primavera y verano corresponden a la época del ciclo reproductivo, cuando los animales buscan pareja y luego, cuando pueden verse más pichones. También aparecen los frutos”, explica la bióloga Milena De Benito, quien trabaja en el área de conservación y manejo de recursos naturales del lugar.
“En otoño, las lluvias alimentan los humedales. En invierno vemos la migración de algunas especies y otras llegan del sur, como las golondrinas. Por otro lado, hay menos follaje, por lo que es más fácil observar las aves. Los más escondidos son las tortugas, las serpientes y los lagartos overos, que hibernan”, concluye De Benito.
En esta época desovan las tortugas, por lo que el personal de la reserva pide a los visitantes que tengan especial cuidado. También es el tiempo de las totoras, unos juncos, cuyas hojas son usadas para tejidos típicos del delta, como canastos o sillas. Cerca de las lagunas es posible ver ceibos en flor.
Desde aquí, se fomenta la difusión de las especies nativas, con un sitio especial para un vivero en el que se reproduce la flora autóctona y que todos los segundos viernes de cada mes ofrece visitas guiadas. “Tratamos de que la Ciudad tenga más de estas especies, por ejemplo, en el Paseo del Bajo y en Huergo. De este modo, se generan biocorredores que atraen a especies animales autóctonas. Ahora en Buenos Aires se ven más mariposas, y la idea es fomentar este tipo de iniciativas”, cuenta Ausina.
Un lugar, distintos usos
Mochilas, mates, zapatillas, mapas, catalejos… Según qué vestimenta destaque es posible adivinar a qué tribu pertenece cada uno de los que pasan por la reserva: corredores, turistas, observadores de aves, familias con chicos que llegan para pasar la tarde entre la naturaleza, todos conviven en este ecosistema humano que se integra al lugar.
Gabriel Vilella es ultramaratonista, triatlonista y usa todo el año la Reserva con sus alumnos del equipo Running Superación. “En esta época uno la disfruta mucho. La vegetación es una belleza, vas corriendo y por los caminos ves flores amarillas y lilas, a veces se te cruza un lagarto. La parte del río es hermosa. Vas viendo si está crecido o no, si está calmo”, describe. Si bien escapar del smog y del tránsito es una motivación importante, también hay objetivos de entrenamiento. “Como la tierra es más irregular que el asfalto, nos ayuda a trabajar las articulaciones y agilizar la mente. A veces nos preparamos para carreras de trail running –por montañas y senderos naturales- y este paisaje es lo más parecido que tenemos en la Ciudad, aunque sin las elevaciones”, afirma.
Por esos mismos caminos anda Simón Tagtachián, munido de sus largavistas y su cámara. Fanático de las aves desde hace mucho tiempo, cuenta que recibió la primera guía de avistaje de sus amigos de la universidad porque era capaz de detener un partido de tenis para ver un cardenal parado sobre la red. Hoy es miembro de CoaRECS (Club de Observadores de Aves de la Reserva Ecológica Costanera Sur) y lleva una base de datos sobre especies avistadas. “Mucha gente también viene porque el médico le recomendó que caminara y descubre que es mejor hacerlo aquí que en medio de la ciudad”, dice.
Los avistadores colaboran con el personal del lugar en la sistematización de la información: si hubo migraciones fuertes, cambios, cómo va el ciclo reproductivo, entre otras cuestiones. “En algún momento este lugar estuvo amenazado, con tantos incendios. Cuando sabés cuántas especies hay es mucho más fácil cuidarlo y evitar que otros intereses avancen”, destaca Tagtachián.
Cada vez más especializado en la zona, jura que nunca se aburre y que siempre hay algo por descubrir. “La Reserva es distinta todos los días y esto es algo que la gente que conoce la naturaleza sabe muy bien. Las estaciones van cambiando, cambian las hojas, la luz, las lagunas. Por ahí un día ves un ave y otro día descubrís a sus pichones, ves sus comportamientos. Son ecosistemas que evolucionan muy rápido y sólo hay que prestarles atención. Hay que tener un poco de paciencia y mirar pero nunca te vas a aburrir, eso es lo que me hace volver cada día”, asegura.
Patrimonio turístico
Una de las grandes apuestas es integrar el espacio verde a los recorridos turísticos que ofrece Buenos Aires. “El ecoturismo es una tendencia: el último informe de Booking.com revela que el 88% de los viajeros consultados elige un viaje sostenible”, comentan desde el Ente de Turismo del Gobierno porteño. Los avistadores de aves son, desde ya, un público activo. “Dentro del ecoturismo, los que observan aves son una gran proporción y muchos llegan a América Latina porque en Europa hay pocas aves. Pasan por Buenos Aires rumbo a las Cataratas, paran en un hotel en el centro o Retiro y vienen a la Reserva, que tiene la ventaja de que podés ver muchas especies en un recorrido relativamente pequeño”, manifiesta Tagtachián.
Otros visitantes acuden a buscar algo de sombra y naturaleza en Costanera Sur tras haber recorrido el centro porteño. Los tours llegan para ver la Fuente de las Nereidas de Lola Mora, el Espigón Plus Ultra y el Paseo de la Rambla, con las estatuas de los principales deportistas argentinos. Después entran a la Reserva. “Aquí coexisten muy cerca el patrimonio cultural y el patrimonio natural de Buenos Aires”, sintetiza Germán Ausina.
Hitos
1918: Se inaugura el balneario municipal en Costanera Sur. En la década del 60 entró en decadencia por la contaminación de sus aguas.
1972: Se planea construir el Centro Administrativo de la Ciudad, para lo cual se vuelcan escombros y se gana terreno al río. El proyecto queda inconcluso en 1984.
1986: El 5 de junio, gracias a la presión de fundaciones como Vida Silvestre, Aves Argentinas y Amigos de la Tierra, el Concejo Deliberante porteño declara la zona como área natural y de reserva.
1990: En esta década la Reserva se vio afectada por numerosos incendios. Aunque nunca se comprobó, se cree que fueron intencionales y vinculados con intereses inmobiliarios.
2005: La Reserva es declarada como “Sitio Ramsar” por la Convención dedicada a la conservación de los humedales del mundo. BirdLife International y Aves Argentinas la nombran “Área de Importancia para la Conservación de Aves” (AICA).
Datos útiles 350 hectáreas es la superficie actual de la Reserva 25.000 estudiantes de 260 escuelas la visitaron en 2019 Hay 2 accesos: uno por Tristán Achával Rodríguez 1550 (Sur) y el otro por Mariquita Sánchez de Thompson y Avenida Giralt (Norte) Consultas para visitas guiadas: visitasguiadas_recs@buenosaires.gob.ar Facebook: Reserva Ecológica Costanera Sur_Oficial Teléfono: 4315-1320/4129 Internos: 114/115
Te podría gustar
Sin categoría
Realizaron una cirugía cerebral con tecnología similar a un GPS en el Pirovano
Publicado
1 semana agoon
28 octubre 2026By
donadoho
El Hospital Pirovano, ubicado en Monroe 3555, en el barrio de Coghlan, incorporó tecnología de última generación para realizar una operación cerebral de alta complejidad. Se trata de un neuronavegador que guía a los profesionales durante la intervención y permite localizar tumores y estructuras delicadas con mayor precisión. El equipo fue adquirido por el Gobierno porteño por más de 550 mil dólares y también podrá utilizarse en otros hospitales públicos de la Ciudad.
La salud pública de la Comuna 12 sumó un avance tecnológico de relevancia. El pasado 24 de septiembre, profesionales del Hospital Pirovano realizaron una cirugía para extraer un tumor cerebral con la asistencia de un dispositivo que funciona de manera similar a un GPS, orientando al equipo médico dentro del cerebro del paciente.
La intervención se llevó adelante en una persona con cáncer de pulmón que presentaba una metástasis en el cerebelo. Durante la operación participaron Ricardo Menéndez, jefe de Neurocirugía del establecimiento, y el especialista en nuevas tecnologías Lucas Ritacco.
Cómo funciona el neuronavegador del Hospital Pirovano
El sistema utiliza imágenes obtenidas mediante resonancias magnéticas y tomografías para generar una reconstrucción tridimensional de la anatomía del paciente. A través de una cámara y una pantalla, los médicos pueden observar en tiempo real dónde se encuentran los instrumentos quirúrgicos y su relación con la lesión que deben tratar.
Antes de comenzar, los especialistas registran puntos de referencia en el cráneo y el rostro para calibrar el equipo. De esta manera, durante la cirugía cuentan con una guía que permite identificar la ubicación del tumor y distinguir su proximidad con estructuras sensibles, como arterias, venas y nervios.
Según explicaron los profesionales, esta tecnología contribuye a planificar mejor los procedimientos, aumentar la precisión y reducir potencialmente los tiempos de intervención y recuperación, aunque los resultados dependen de cada caso.
Además de la neurocirugía, el dispositivo puede utilizarse en otras especialidades, como otorrinolaringología y cirugía maxilofacial, entre otras intervenciones de cabeza y cuello.
Una inversión para los hospitales públicos porteños
La adquisición demandó una inversión superior a los 550 mil dólares y el equipo es trasladable, por lo que podrá asistir también a otros establecimientos sanitarios de la Ciudad, entre ellos los hospitales Álvarez, Argerich, Curie, Durand, Fernández, Ramos Mejía y Santojanni.
Para los vecinos la noticia pone en primer plano el papel del Hospital Pirovano como centro de referencia de la salud pública porteña.
En paralelo, continúan los trabajos de ampliación del establecimiento, que contemplan nuevos quirófanos y mejoras en la atención ambulatoria.
La incorporación de tecnología especializada representa una herramienta importante para los equipos médicos y abre nuevas posibilidades para atender casos complejos dentro del sistema público. El desafío será acompañar estos avances con infraestructura, personal y recursos que permitan sostener una atención de calidad para toda la comunidad.
Saavedra
Atropellaron a Fabián Gianola en Saavedra: preocupación por la seguridad vial en los barrios
Publicado
1 semana agoon
25 octubre 2026By
donadoho
La esquina de Deheza y Melián, en el barrio de Saavedra, fue escenario de un accidente que podría haber tenido consecuencias todavía más graves. El actor Fabián Gianola fue atropellado por un automóvil cuando estaba terminando de cruzar la calle por la senda peatonal, a pocos metros del shopping DOT Baires. Si bien se encuentra fuera de peligro y en recuperación, el episodio dejó una lesión importante y un llamado de atención para quienes circulan diariamente por las calles de nuestros barrios.
Según relató el propio actor, el vehículo, un Audi que transitaba por Melián, dobló hacia Deheza y lo embistió sin que el conductor advirtiera su presencia. La secuencia quedó registrada por cámaras de seguridad de la zona y volvió a poner en discusión una situación que preocupa a muchos vecinos: los riesgos que aparecen cuando quienes manejan no prestan la atención necesaria al entorno.
Una fractura y una operación tras el choque en Saavedra
El impacto le provocó a Gianola una fractura expuesta de radio y una lesión ligamentaria en la muñeca derecha, además de otros traumatismos. Afortunadamente, no sufrió golpes en la cabeza. El actor fue intervenido quirúrgicamente en el Sanatorio de la Trinidad de San Isidro, donde le colocaron una placa y tornillos para estabilizar el hueso afectado.
Durante su relato, explicó que intentó protegerse la cabeza al caer y que esa reacción pudo haber contribuido a las lesiones en el brazo. También contó que el conductor se detuvo, llamó al 911 y permaneció en el lugar. Según el testimonio que brindó posteriormente, un policía le comentó que el automovilista había reconocido que no estaba atento porque estaba poniendo música o realizando alguna acción similar.
El proceso de recuperación requerirá inmovilización y rehabilitación, aunque el actor decidió continuar con sus compromisos teatrales adaptando su actuación a las limitaciones físicas.
Un llamado de atención para conductores y peatones
El caso tomó trascendencia por tratarse de una figura conocida, pero los accidentes de tránsito forman parte de una preocupación cotidiana para quienes caminan, conducen o utilizan otros medios de transporte en los barrios porteños.
En Villa Urquiza, Villa Pueyrredón, Saavedra y Coghlan, como en tantos otros sectores de la Ciudad, cada cruce exige atención. Respetar la prioridad peatonal, reducir la velocidad al doblar, evitar el uso del celular y mirar antes de avanzar son conductas fundamentales para prevenir situaciones peligrosas.
También los peatones deben mantenerse atentos al tránsito, incluso cuando cruzan por los lugares habilitados y tienen prioridad. Esa precaución no traslada la responsabilidad del conductor, pero puede ayudar a anticipar riesgos.
Sin categoría
Saavedra impulsa una colecta de libros infantiles para llevar historias y lectura a Santiago del Estero
Publicado
2 semanas agoon
20 octubre 2026By
donadoho
Un libro que ya recorrió una casa, acompañó la infancia de un chico o quedó guardado en una biblioteca puede iniciar una nueva aventura en manos de otro lector. Con esa idea como motor, la Asociación Vecinal y Biblioteca Popular Cornelio Saavedra de la avenida García del Río 2737, puso en marcha una campaña solidaria de donación de libros infantiles para acercar nuevas historias a chicos de Monte Quemado, en la provincia de Santiago del Estero.
La convocatoriaestá abierta a los vecinos que pueden sumarse revisando las bibliotecas familiares y acercando aquellos ejemplares que estén en buenas condiciones y puedan seguir siendo disfrutados por otros chicos.
El material reunido será entregado al equipo de la profesora Ramona Luna, que lleva adelante distintas propuestas para promover la lectura en esa localidad santiagueña. De esta manera, los libros que hoy están en desuso en algunos hogares podrán encontrar nuevos lectores y convertirse en herramientas para aprender, imaginar y descubrir otros mundos.

Dónde y cuándo donar libros infantiles en Saavedra
Quienes quieran colaborar pueden acercar sus ejemplares a la administración de la Biblioteca Popular Cornelio Saavedra, de lunes a sábados, entre las 15 y las 19 horas. La recepción continuará hasta la primera semana de noviembre, por lo que todavía hay tiempo para participar.
La propuesta invita a realizar un gesto sencillo: elegir cuentos, relatos y otros libros infantiles que estén en buen estado y darles una segunda oportunidad. No se trata solamente de liberar espacio en los estantes, sino de contribuir a que más chicos tengan acceso a materiales de lectura.

Historias que ayudan a crecer
Los libros infantiles cumplen un papel importante durante los primeros años de vida. A través de los cuentos, los chicos incorporan palabras, desarrollan la imaginación, ejercitan la atención y encuentran nuevas formas de expresar lo que sienten.
La lectura compartida, además, puede generar momentos de cercanía entre adultos y niños, despertar preguntas y abrir conversaciones sobre situaciones, personajes y emociones. Cada historia ofrece una oportunidad para aprender y mirar el mundo desde otra perspectiva.
Por eso, esta campaña trasciende la donación de objetos: busca acompañar el trabajo de quienes acercan la literatura a las infancias y generar nuevas oportunidades para disfrutar de la lectura.
Desde la Biblioteca Popular Cornelio Saavedra, la invitación es a participar con los libros que puedan continuar su recorrido. Un cuento guardado puede convertirse en la próxima historia favorita de otro chico, a cientos de kilómetros de distancia.

Una huerta de Saavedra que cosecha reconocimiento internacional
Coghlan recibe a más de 200 jóvenes de 20 países para el Congreso Internacional Ana Frank
Semana del Patrimonio 2026: actividades gratuitas en Saavedra y Coghlan
Realizaron una cirugía cerebral con tecnología similar a un GPS en el Pirovano
Dónde recibir asesoramiento jurídico gratuito en Saavedra sin sacar turno








