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Temporada alta en la Reserva Ecológica: un mundo aparte para ver, oír y aprender
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6 años agoon
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donadoho
Un día más en el centro porteño. Oficinistas apurados, colas en las puertas de los bancos. Un sol que brilla sin piedad y el asfalto que devuelve ese calor por partida doble. La city vibra su día hábil. En las esquinas se oye “cambio, cambio”. Cada tanto, un bocinazo. Postales de una ciudad que decidió crecer de espaldas al río.
A diez cuadras de allí, en la Reserva Ecológica Costanera Sur, un pequeño hornero construye su nido sobre una rama. Un lagarto overo cruza el camino y se pierde en el follaje. Una garza descansa sobre un sauce y su perfil se recorta contra el de las torres de Puerto Madero.
En la Reserva, más de mil especies de animales e insectos y 600 especies de plantas viven a salvo del infierno citadino que, sin embargo, les queda tan cerca. Y no solo eso: su hábitat está disponible para que los humanos paseen, graben sus caminos de alisos, pierdan su mirada entre los bañados y recuerden que, alguna vez, ellos también fueron parte de la naturaleza.
Este verdadero pulmón de la Ciudad de Buenos Aires creció casi por casualidad y, en los últimos años, fue acondicionado para toda clase de visitas: sanitarios, aspersores para corredores y un centro de interpretación forman parte de la infraestructura con la que se busca tentar a porteños y visitantes a conocer este rincón natural.
Durante el ciclo lectivo, la reserva también recibe a estudiantes: más de 25,000 en 2019. “Todo el año ofrecemos actividades gratuitas . En época escolar están pensadas especialmente para escuelas mientras que en el período de vacaciones tenemos propuestas para toda la familia, para que puedan conocer las plantas y los animales de la región y la importancia de protegerlos”, indica Eduardo Macchiavelli, secretario de Ambiente de la Ciudad
El origen
La historia de la Reserva es una mezcla de decisiones humanas, un poco de azar y, en especial, la acción de la naturaleza. La zona había funcionado como balneario a principios del siglo XX, cuando los porteños todavía podían bañarse en las aguas del Río de la Plata. Corrió la suerte del resto de la costanera cuando llegó la contaminación.
En los años 70, un proyecto apuntó a construir un Centro Administrativo, para lo cual se armaron terraplenes con escombros provenientes de las obras de ampliación de la avenida 9 de julio y la construcción de la autopista 25 de Mayo. La iniciativa fue abandonada, pero ya se habían ganado terrenos al río y sobre ellos comenzaron a asentarse especies de la región.
Tras la presión de grupos ambientalistas, en junio de 1986 el entonces Concejo Deliberante de la Ciudad lo declaró Parque Natural y Reserva Ecológica. Desde entonces, el predio fue sumando terrenos, incorporó una playa (si bien está prohibido meterse al río), un vivero de especies nativas, un centro de rescate de fauna silvestre (que pertenece al Ecoparque de Palermo pero funciona allí) y un Centro de Interpretación, remodelado en diciembre pasado.
Los días del fuego
Un punto oscuro en la trayectoria de la Reserva fueron los incendios que solían afectarla en forma recurrente. Si bien las temperaturas altas y la sequía colaboraban, todo apuntaba a la mano del hombre. “Hubo más de 500. Cuando después se analizaban las causas, se encontraba que el 95% había sido ocasionado por llama directa y que sólo un 5% había sido espontáneo. Esto no quiere decir que todos fueron intencionales. También hubo negligencia o descuido”, señala Germán Ausina, gerente operativo de la Reserva.
Durante los años 90, las sospechas de los ambientalistas se dirigieron a los negocios inmobiliarios, en lo que comenzaba a ser el boom de Puerto Madero. Desde hace dos años, un sistema de cámaras térmicas alerta sobre posibles focos. “Contamos con bomberos voluntarios, con bomberos de la Ciudad y tenemos una brigada forestal propia. Ese protocolo, más las acciones de prevención, hicieron que la cantidad de incendios bajara mucho y que, de producirse, fueran en una superficie muy limitada”, detalla Ausina.
Fue el caso del último incendio, que se registró el domingo 12 de enero y que desde el Gobierno porteño atribuyen a la negligencia de algún visitante. «Estos incidentes nos apenan porque estamos seguros de que suceden por descuidos y no son intencionales, es decir: son evitables. En cuanto se detectó el foco se puso en marcha el sistema de alerta y a los pocos minutos ya estaban trabajando más de 10 dotaciones de bomberos de la Ciudad, de Nación y de Prefectura, y más de 60 bomberos voluntarios. Gracias a la rapidez del trabajo sólo se vieran afectados 1.100 m2, aunque podría haber sido mucho peor por las condiciones climáticas», dice al respecto Macchiavelli.
Un paraíso autóctono
En la reserva conviven tres ecorregiones: pastizal pampeano, espinal y delta. De ahí su enorme biodiversidad. Hay 314 especies de aves, 23 de reptiles, 26 de peces, 14 de anfibios, 19 de mamíferos, 850 de artrópodos, 44 de hongos y 600 de plantas. Parte de esa exuberancia se adivina en los senderos que conducen por sus bosques y llevan, entre sauces criollos, alisos y plumerillos, hacia los miradores que dan a los bañados. Sobre las plantas flotantes caminan, ligerísimas, unas pequeñas aves llamadas jacanas.
“Primavera y verano corresponden a la época del ciclo reproductivo, cuando los animales buscan pareja y luego, cuando pueden verse más pichones. También aparecen los frutos”, explica la bióloga Milena De Benito, quien trabaja en el área de conservación y manejo de recursos naturales del lugar.
“En otoño, las lluvias alimentan los humedales. En invierno vemos la migración de algunas especies y otras llegan del sur, como las golondrinas. Por otro lado, hay menos follaje, por lo que es más fácil observar las aves. Los más escondidos son las tortugas, las serpientes y los lagartos overos, que hibernan”, concluye De Benito.
En esta época desovan las tortugas, por lo que el personal de la reserva pide a los visitantes que tengan especial cuidado. También es el tiempo de las totoras, unos juncos, cuyas hojas son usadas para tejidos típicos del delta, como canastos o sillas. Cerca de las lagunas es posible ver ceibos en flor.
Desde aquí, se fomenta la difusión de las especies nativas, con un sitio especial para un vivero en el que se reproduce la flora autóctona y que todos los segundos viernes de cada mes ofrece visitas guiadas. “Tratamos de que la Ciudad tenga más de estas especies, por ejemplo, en el Paseo del Bajo y en Huergo. De este modo, se generan biocorredores que atraen a especies animales autóctonas. Ahora en Buenos Aires se ven más mariposas, y la idea es fomentar este tipo de iniciativas”, cuenta Ausina.
Un lugar, distintos usos
Mochilas, mates, zapatillas, mapas, catalejos… Según qué vestimenta destaque es posible adivinar a qué tribu pertenece cada uno de los que pasan por la reserva: corredores, turistas, observadores de aves, familias con chicos que llegan para pasar la tarde entre la naturaleza, todos conviven en este ecosistema humano que se integra al lugar.
Gabriel Vilella es ultramaratonista, triatlonista y usa todo el año la Reserva con sus alumnos del equipo Running Superación. “En esta época uno la disfruta mucho. La vegetación es una belleza, vas corriendo y por los caminos ves flores amarillas y lilas, a veces se te cruza un lagarto. La parte del río es hermosa. Vas viendo si está crecido o no, si está calmo”, describe. Si bien escapar del smog y del tránsito es una motivación importante, también hay objetivos de entrenamiento. “Como la tierra es más irregular que el asfalto, nos ayuda a trabajar las articulaciones y agilizar la mente. A veces nos preparamos para carreras de trail running –por montañas y senderos naturales- y este paisaje es lo más parecido que tenemos en la Ciudad, aunque sin las elevaciones”, afirma.
Por esos mismos caminos anda Simón Tagtachián, munido de sus largavistas y su cámara. Fanático de las aves desde hace mucho tiempo, cuenta que recibió la primera guía de avistaje de sus amigos de la universidad porque era capaz de detener un partido de tenis para ver un cardenal parado sobre la red. Hoy es miembro de CoaRECS (Club de Observadores de Aves de la Reserva Ecológica Costanera Sur) y lleva una base de datos sobre especies avistadas. “Mucha gente también viene porque el médico le recomendó que caminara y descubre que es mejor hacerlo aquí que en medio de la ciudad”, dice.
Los avistadores colaboran con el personal del lugar en la sistematización de la información: si hubo migraciones fuertes, cambios, cómo va el ciclo reproductivo, entre otras cuestiones. “En algún momento este lugar estuvo amenazado, con tantos incendios. Cuando sabés cuántas especies hay es mucho más fácil cuidarlo y evitar que otros intereses avancen”, destaca Tagtachián.
Cada vez más especializado en la zona, jura que nunca se aburre y que siempre hay algo por descubrir. “La Reserva es distinta todos los días y esto es algo que la gente que conoce la naturaleza sabe muy bien. Las estaciones van cambiando, cambian las hojas, la luz, las lagunas. Por ahí un día ves un ave y otro día descubrís a sus pichones, ves sus comportamientos. Son ecosistemas que evolucionan muy rápido y sólo hay que prestarles atención. Hay que tener un poco de paciencia y mirar pero nunca te vas a aburrir, eso es lo que me hace volver cada día”, asegura.
Patrimonio turístico
Una de las grandes apuestas es integrar el espacio verde a los recorridos turísticos que ofrece Buenos Aires. “El ecoturismo es una tendencia: el último informe de Booking.com revela que el 88% de los viajeros consultados elige un viaje sostenible”, comentan desde el Ente de Turismo del Gobierno porteño. Los avistadores de aves son, desde ya, un público activo. “Dentro del ecoturismo, los que observan aves son una gran proporción y muchos llegan a América Latina porque en Europa hay pocas aves. Pasan por Buenos Aires rumbo a las Cataratas, paran en un hotel en el centro o Retiro y vienen a la Reserva, que tiene la ventaja de que podés ver muchas especies en un recorrido relativamente pequeño”, manifiesta Tagtachián.
Otros visitantes acuden a buscar algo de sombra y naturaleza en Costanera Sur tras haber recorrido el centro porteño. Los tours llegan para ver la Fuente de las Nereidas de Lola Mora, el Espigón Plus Ultra y el Paseo de la Rambla, con las estatuas de los principales deportistas argentinos. Después entran a la Reserva. “Aquí coexisten muy cerca el patrimonio cultural y el patrimonio natural de Buenos Aires”, sintetiza Germán Ausina.
Hitos
1918: Se inaugura el balneario municipal en Costanera Sur. En la década del 60 entró en decadencia por la contaminación de sus aguas.
1972: Se planea construir el Centro Administrativo de la Ciudad, para lo cual se vuelcan escombros y se gana terreno al río. El proyecto queda inconcluso en 1984.
1986: El 5 de junio, gracias a la presión de fundaciones como Vida Silvestre, Aves Argentinas y Amigos de la Tierra, el Concejo Deliberante porteño declara la zona como área natural y de reserva.
1990: En esta década la Reserva se vio afectada por numerosos incendios. Aunque nunca se comprobó, se cree que fueron intencionales y vinculados con intereses inmobiliarios.
2005: La Reserva es declarada como “Sitio Ramsar” por la Convención dedicada a la conservación de los humedales del mundo. BirdLife International y Aves Argentinas la nombran “Área de Importancia para la Conservación de Aves” (AICA).
Datos útiles 350 hectáreas es la superficie actual de la Reserva 25.000 estudiantes de 260 escuelas la visitaron en 2019 Hay 2 accesos: uno por Tristán Achával Rodríguez 1550 (Sur) y el otro por Mariquita Sánchez de Thompson y Avenida Giralt (Norte) Consultas para visitas guiadas: visitasguiadas_recs@buenosaires.gob.ar Facebook: Reserva Ecológica Costanera Sur_Oficial Teléfono: 4315-1320/4129 Internos: 114/115
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Parque Sarmiento bajo la polémica: vecinos denuncian ruidos hasta la medianoche
Publicado
2 meses agoon
1 junio 2026By
donadoho
La convivencia entre los espacios recreativos y el descanso de los vecinos vuelve a estar en el centro de la discusión en el barrio de Saavedra. En los últimos días, la Asociación Vecinal Barrio Cornelio Saavedra volvió a visibilizar una serie de reclamos relacionados con los ruidos que se generan en sectores concesionados del Parque Sarmiento, especialmente durante la noche y fuera del horario habitual de cierre del predio.
Según denunciaron desde la entidad vecinal, las actividades desarrolladas en un espacio privado ubicado dentro del parque, frente a la calle Andonaegui, se extenderían de manera frecuente más allá de las 20 horas, horario establecido para el cierre del tradicional pulmón verde de la Comuna 12.
Las quejas se multiplicaron luego de la difusión de imágenes registradas cerca de las 22.20 horas, donde se observan actividades que, según los vecinos, generan gritos, bombos, silbatos, bocinas y otros ruidos que afectan la tranquilidad de quienes viven en las inmediaciones.
Un reclamo que suma cada vez más voces
Desde la Asociación Vecinal Barrio Cornelio Saavedra sostienen que la problemática no se limita a hechos aislados, sino que se repite de lunes a lunes y en algunos casos se prolonga hasta pasada la medianoche.
Los vecinos aseguran que la situación impacta directamente en la calidad de vida de las familias de la zona, especialmente de adultos mayores, personas que trabajan al día siguiente, niños y también de las mascotas que suelen verse afectadas por los ruidos intensos.
A su vez, remarcan que el Parque Sarmiento es uno de los espacios verdes más importantes de la Ciudad de Buenos Aires y que debería preservarse como un lugar de recreación, deporte y contacto con la naturaleza, respetando las normas vigentes y el descanso de la comunidad.
Pedido de controles y cumplimiento de las normas
Entre los principales reclamos aparece la exigencia de mayores controles por parte de las autoridades y el cumplimiento efectivo de las regulaciones relacionadas con horarios y niveles de ruido.
Los vecinos también cuestionan aspectos vinculados al funcionamiento de algunas concesiones privadas dentro del predio y reclaman mayor transparencia respecto de los servicios utilizados y las condiciones bajo las cuales se desarrollan determinadas actividades.
Un debate que vuelve a instalarse en la Comuna 12
La discusión sobre el uso de los espacios públicos y las concesiones dentro de parques porteños no es nueva. Sin embargo, el reclamo surgido en Saavedra vuelve a poner sobre la mesa el equilibrio que debe existir entre las actividades recreativas, los emprendimientos privados y el derecho al descanso de quienes viven en los alrededores.
Mientras los vecinos continúan difundiendo imágenes y testimonios para visibilizar la problemática, esperan respuestas concretas que permitan recuperar la tranquilidad en uno de los espacios verdes más emblemáticos de la zona norte de la Ciudad.
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Gratis y en Villa Urquiza: gran show de tango en el CC 25 de Mayo
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3 meses agoon
5 mayo 2026By
donadohoEl tango vuelve a tomar protagonismo en la agenda cultural porteña con una propuesta imperdible para los vecinos de la Comuna 12. El próximo viernes 8 de mayo a las 20 horas, la reconocida Orquesta del Tango de Buenos Aires se presentará en el histórico Centro Cultural 25 de Mayo, en el barrio de Villa Urquiza, con entrada gratuita y reserva previa.
Bajo la dirección del maestro Néstor Marconi, uno de los grandes referentes del género, el concierto contará con la participación especial del cantor Esteban Riera, quien aportará su impronta interpretativa a una noche cargada de emoción y tradición.
Un recorrido por los grandes clásicos
El espectáculo propone un viaje por algunas de las piezas más emblemáticas del repertorio tanguero, con arreglos especialmente pensados para esta formación. Entre los temas destacados se encuentran obras inolvidables como “Balada para un loco”, de Astor Piazzolla y Horacio Ferrer; “Sus ojos se cerraron”, de Carlos Gardel y Alfredo Le Pera; y “Pa’ que bailen los muchachos”, del legendario Aníbal Troilo.
La propuesta también incluirá composiciones propias del director, como “L’Atelier” y “A la alta escuela”, además de una selección de obras de grandes referentes del género, consolidando un repertorio que combina tradición y actualidad.ImagenSube un archivo de imagen, elige uno de tu biblioteca de medios o añade uno con una URL.SubirBiblioteca de mediosInsertar desde una URL

Una orquesta con historia y prestigio
La Orquesta del Tango de Buenos Aires, creada en 1980, es un organismo estable dependiente de la Dirección General de Música del Gobierno de la Ciudad. A lo largo de su trayectoria, ha compartido escenario con figuras históricas como Roberto Goyeneche, Susana Rinaldi y Raúl Lavié, entre muchos otros.
Su calidad artística fue reconocida con importantes distinciones, entre ellas el Premio Konex de Platino y un Latin Grammy al mejor álbum de tango, consolidándola como una de las agrupaciones más destacadas del género en las últimas décadas.
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Emprendedores en el Colegio Cristo Rey con entrada gratuita
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11 meses agoon
10 septiembre 2025By
donadoho
El barrio de Villa Urquiza vivirá una jornada especial este sábado 13 de septiembre, cuando el Colegio Cristo Rey, ubicado en Quesada 5228, abra sus puertas para recibir a vecinos, vecinas y visitantes en una nueva edición de la Feria de Emprendedores.
El encuentro tendrá lugar de 12 a 18:30 horas, con entrada libre y gratuita, y busca ser una tarde llena de creatividad, productos únicos y el entusiasmo característico de los emprendedores barriales.

Un espacio de encuentro para la comunidad
Las ferias barriales se han consolidado en los últimos años como verdaderos motores de la vida comunitaria. En este caso, el Colegio Cristo Rey será el espacio donde los vecinos podrán recorrer stands con artesanías, manualidades, productos innovadores y propuestas originales, además de disfrutar de un clima familiar y amigable que fomenta la interacción social.
“Será una jornada especial para compartir en comunidad y apoyar a quienes todos los días ponen esfuerzo y pasión en sus proyectos”, señalaron los organizadores de la feria, que invitan a acercarse con amigos y familia para disfrutar de una propuesta diferente en Villa Urquiza.
Beneficios para emprendedores y artesanos
Este tipo de ferias cumplen un rol fundamental en la economía de los feriantes y artesanos, ya que ofrecen un canal de venta directo, permitiéndoles dar visibilidad a sus productos y fortalecer sus marcas frente a un público diverso.
Entre los principales beneficios se destacan:
- Visibilidad y ventas: la posibilidad de exhibir creaciones directamente al consumidor, generando ingresos inmediatos.
- Retroalimentación: un espacio ideal para recibir opiniones y comentarios que ayudan a mejorar la calidad de los productos.
- Conexiones estratégicas: la oportunidad de vincularse con otros emprendedores y generar futuras colaboraciones.
- Refuerzo de marca: una plataforma para consolidar la identidad y dar a conocer las propuestas a un público más amplio.
Y más allá del aspecto económico, las ferias de emprendedores también cumplen una función clave en la construcción de identidad barrial, en este sentido, la feria del Colegio Cristo Rey se presenta como una herramienta de integración y desarrollo local, con beneficios concretos:
- Identidad local: refleja el talento, la creatividad y el espíritu de trabajo de los vecinos de Villa Urquiza.
- Promoción cultural: rescata el valor de lo artesanal y lo hecho a mano, promoviendo la cultura de cada puestero que participa.
- Atracción de visitantes: abre la puerta a que personas de otros barrios se acerquen y participen.
- Lazos comunitarios: fomenta el encuentro, el intercambio y la colaboración entre vecinos.
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