Los vecinos de Quesada al 5900, en Villa Urquiza, volvieron a hacer visible un problema que, según denuncian, lleva meses alterando la tranquilidad de la cuadra. Las protestas por el funcionamiento de un centro de acopio y distribución de una plataforma de delivery llegaron a la pantalla de C5N, que envió un móvil al barrio para mostrar de cerca una situación que aseguran padecer prácticamente durante todo el día.
El reclamo tiene un punto central: el movimiento permanente que genera la actividad comercial en una zona residencial. De acuerdo con los testimonios recogidos en el barrio, la actividad puede comenzar alrededor de las 6 de la mañana con la llegada de camiones para abastecer el local y extenderse hasta cerca de las 2 de la madrugada.
Motores encendidos durante largos períodos, maniobras de carga y descarga, camiones que esperan en la zona y el movimiento constante de motos y bicicletas forman parte de una escena que, para quienes viven allí, hizo que descansar, trabajar desde sus casas o simplemente abrir una ventana se volviera mucho más difícil.
Una cuadra tomada por motos y bicicletas
Otro de los reclamos apunta al uso del espacio público. Los vecinos aseguran que las motos y bicicletas de los repartidores ocupan veredas, dificultan el ingreso a cocheras y generan situaciones de riesgo al circular por lugares donde no corresponde.
El problema se habría agravado en jornadas de alta demanda, cuando la cantidad de repartidores llegó a generar una concentración muy importante de vehículos alrededor del establecimiento.
Para quienes viven allí, no se trata solamente de una cuestión de ruido. También aparece la preocupación por peatones, chicos, personas mayores y vecinos que necesitan utilizar normalmente las vereda
Los repartidores tampoco deberían pagar el costo
En medio de la discusión hay un punto que los vecinos remarcan: el trabajador que está arriba de la moto tampoco debería quedar expuesto.
Los repartidores esperan en la calle porque, según denuncian, la operatoria no les ofrece espacios suficientes dentro del establecimiento para estacionar, descansar o utilizar sanitarios. De esta manera, la actividad de la empresa termina trasladando parte de sus necesidades logísticas a la vía pública.
Y allí aparece la discusión de fondo. Los vecinos no cuestionan que haya personas trabajando ni pretenden que los repartidores pierdan su fuente de ingresos. Lo que reclaman es que las empresas que obtienen ganancias con este modelo de negocio se hagan cargo de la infraestructura necesaria para funcionar sin alterar la vida de quienes viven alrededor.
Villa Urquiza pide una solución y no parches
Para los habitantes de Quesada al 5900, pedir simplemente que se haga menos ruido o enviar ocasionalmente un móvil policial no alcanza. La solución, sostienen, debería pasar por controlar horarios, carga y descarga, estacionamiento, circulación y condiciones de trabajo, además de exigir que la operatoria se realice dentro del espacio privado destinado para ese fin.
El caso de Villa Urquiza tampoco sería aislado. Reclamos similares fueron señalados en otros barrios porteños donde este tipo de centros de distribución comenzaron a instalarse cerca de viviendas.
La llegada de los móviles de C5N permitió que una problemática que los vecinos vienen denunciando saliera de la cuadra y pudiera ser conocida por toda la Ciudad. Ahora el pedido es que el reclamo no quede solamente en una nota televisiva y que quienes tienen responsabilidad sobre estos establecimientos encuentren una solución que permita trabajar, pero también vivir en paz en el propio barrio.
La interrupción ya fue confirmada por Trenes Argentinos y afectará durante cuatro jornadas a miles de pasajeros que utilizan diariamente las estaciones de la zona norte de la Ciudad. Para los vecinos de la Comuna 12, será importante tenerlo presente antes de salir de casa, especialmente quienes tengan que viajar hacia Retiro u otros puntos conectados con estos ramales.
En el caso del ramal Bartolomé Mitre, la medida alcanza directamente a quienes utilizan la estación Luis María Saavedra, una de las principales alternativas ferroviarias para los vecinos del barrio. También quedará interrumpido el servicio del ramal José León Suárez, que atraviesa Villa Urquiza y conecta a numerosos pasajeros de la Comuna 12 con el resto de la Ciudad.
¿Por qué no habrá trenes?
El corte se debe principalmente al reemplazo de un puente ferroviario ubicado sobre la avenida Luis María Campos, entre las estaciones Tres de Febrero y Ministro Carranza. Durante esos días será necesario desmontar la estructura existente e instalar el nuevo puente, por lo que no podrán circular las formaciones de ambos ramales por ese sector.
Las tareas forman parte de las obras vinculadas con la Emergencia Ferroviaria y tienen como objetivo mejorar las condiciones de seguridad y confiabilidad de la infraestructura ferroviaria.
Al mismo tiempo, habrá otro frente de trabajo que interesa especialmente a los barrios de la Comuna 12. AUSA realizará la instalación de pilotes en la zona de vías para la futura construcción del paso bajo nivel de Álvarez Thomas, previsto entre las estaciones Drago y Urquiza.
Los vecinos tendrán que prever otras formas de viajar
Durante estos cuatro días, quienes pensaban utilizar el tren desde Saavedra, Villa Urquiza o estaciones cercanas deberán organizar el viaje con anticipación y contemplar colectivos, taxis, remises u otras alternativas de transporte público.
El dato no es menor porque el corte coincide con el fin de semana largo de octubre.
Un violento robo volvió a encender la preocupación por la seguridad en Saavedra. El conductor radial Bobby Flores fue asaltado este jueves por la mañana en su vivienda de la calle Freire, donde se encontraba junto a su esposa y sus dos hijos. Tres delincuentes encapuchados ingresaron a la propiedad sin forzar la puerta, redujeron a la familia y escaparon con pertenencias.
El episodio generó especial inquietud entre los vecinos porque ocurrió en una zona residencial de la Comuna 12 y por la modalidad utilizada. Según la información difundida por la Policía de la Ciudad, los asaltantes no provocaron daños visibles en el acceso principal. La investigación intenta establecer de qué manera lograron ingresar.
Durante el asalto, Flores, su mujer y sus dos hijos fueron encerrados y maniatados. El conductor sufrió un traumatismo en la mandíbula y un cuadro hipertensivo, mientras que su esposa recibió asistencia médica y sus hijos presentaron lesiones y edemas en las manos producto de las ataduras. Ninguno necesitó ser trasladado a un hospital.
Una entrada sin violencia que llamó la atención
Uno de los aspectos que más interesa a los investigadores es justamente el acceso a la vivienda. La puerta no fue forzada, por lo que se analiza si los delincuentes utilizaron algún mecanismo para abrirla o si pudieron disponer previamente de una copia de la llave.
El periodista Ignacio González Prieto planteó en televisión que los ladrones podrían haber realizado una tarea previa de observación de los movimientos de la familia. Esa hipótesis todavía forma parte de las líneas que deberán comprobarse durante la investigación y no implica que esté confirmado quién pudo haber aportado información.
Después del robo, fue el propio Bobby Flores quien llamó al 911. La causa quedó en manos de la Fiscalía de Distrito de los barrios de Núñez-Saavedra, mientras detectives de la Policía de la Ciudad comenzaron a revisar cámaras públicas y privadas para reconstruir el recorrido de los delincuentes antes y después del asalto.
El robo ocurrió mientras había un fuerte operativo en Barrio Mitre
El hecho también coincidió con una jornada particular para Saavedra. Durante esa misma tarde, el Gobierno porteño desplegó un amplio operativo policial en Barrio Mitre, con decenas de efectivos, un helicóptero y personal de distintas áreas. Fue el cuarto procedimiento de características similares realizado en ese sector desde fines de agosto.
Esta situación alimentó comentarios y preocupación entre vecinos de la zona, que cuestionaron que buena parte de los recursos policiales estuviera concentrada en el operativo mientras se producía el robo a pocas cuadras.
Sin embargo, hasta el momento no existe información oficial que vincule el asalto a Bobby Flores con el despliegue en Barrio Mitre ni que permita afirmar que el operativo haya dejado desprotegido el resto de Saavedra. La coincidencia temporal forma parte de la preocupación expresada por vecinos, pero deberá diferenciarse de lo que pueda determinar la investigación judicial.
Un antecedente que vuelve a preocupar
Para Flores y su familia, además, no fue la primera vez que sufrieron un robo en esa vivienda. En 2014, otro grupo de delincuentes había ingresado al domicilio mientras su esposa y sus hijos se encontraban allí. En aquella oportunidad también se llevaron objetos de valor.
Esta vez, el episodio volvió a poner sobre la mesa una preocupación conocida por los vecinos de Saavedra: la seguridad en las casas, la necesidad de mejorar la prevención y la importancia de contar con cámaras que permitan reconstruir rápidamente los movimientos de quienes cometen este tipo de delitos.
Mientras continúa el análisis de las imágenes y se intenta identificar a los responsables, en el barrio queda una pregunta que excede a esta familia: cómo garantizar que la seguridad cotidiana alcance a todos los sectores de Saavedra y de la Comuna 12.
La convivencia entre los espacios recreativos y el descanso de los vecinos vuelve a estar en el centro de la discusión en el barrio de Saavedra. En los últimos días, la Asociación Vecinal Barrio Cornelio Saavedra volvió a visibilizar una serie de reclamos relacionados con los ruidos que se generan en sectores concesionados del Parque Sarmiento, especialmente durante la noche y fuera del horario habitual de cierre del predio.
Según denunciaron desde la entidad vecinal, las actividades desarrolladas en un espacio privado ubicado dentro del parque, frente a la calle Andonaegui, se extenderían de manera frecuente más allá de las 20 horas, horario establecido para el cierre del tradicional pulmón verde de la Comuna 12.
Las quejas se multiplicaron luego de la difusión de imágenes registradas cerca de las 22.20 horas, donde se observan actividades que, según los vecinos, generan gritos, bombos, silbatos, bocinas y otros ruidos que afectan la tranquilidad de quienes viven en las inmediaciones.
Un reclamo que suma cada vez más voces
Desde la Asociación Vecinal Barrio Cornelio Saavedra sostienen que la problemática no se limita a hechos aislados, sino que se repite de lunes a lunes y en algunos casos se prolonga hasta pasada la medianoche.
Los vecinos aseguran que la situación impacta directamente en la calidad de vida de las familias de la zona, especialmente de adultos mayores, personas que trabajan al día siguiente, niños y también de las mascotas que suelen verse afectadas por los ruidos intensos.
A su vez, remarcan que el Parque Sarmiento es uno de los espacios verdes más importantes de la Ciudad de Buenos Aires y que debería preservarse como un lugar de recreación, deporte y contacto con la naturaleza, respetando las normas vigentes y el descanso de la comunidad.
Pedido de controles y cumplimiento de las normas
Entre los principales reclamos aparece la exigencia de mayores controles por parte de las autoridades y el cumplimiento efectivo de las regulaciones relacionadas con horarios y niveles de ruido.
Los vecinos también cuestionan aspectos vinculados al funcionamiento de algunas concesiones privadas dentro del predio y reclaman mayor transparencia respecto de los servicios utilizados y las condiciones bajo las cuales se desarrollan determinadas actividades.
Un debate que vuelve a instalarse en la Comuna 12
La discusión sobre el uso de los espacios públicos y las concesiones dentro de parques porteños no es nueva. Sin embargo, el reclamo surgido en Saavedra vuelve a poner sobre la mesa el equilibrio que debe existir entre las actividades recreativas, los emprendimientos privados y el derecho al descanso de quienes viven en los alrededores.
Mientras los vecinos continúan difundiendo imágenes y testimonios para visibilizar la problemática, esperan respuestas concretas que permitan recuperar la tranquilidad en uno de los espacios verdes más emblemáticos de la zona norte de la Ciudad.