Coghlan
Villa J. Roccatagliata: La historia de un icónico palacio en Coghlan
Villa J. Roccatagliata, también conocida como Palacio Roccatagliata, es una impresionante residencia familiar ubicada en la Avenida Ricardo Balbín 2603, en el barrio de Coghlan de la Comuna 12. Construida alrededor de 1900 por Juan Roccatagliata, esta clásica casona de estilo italianizante se ha convertido en un símbolo de la zona.
Un legado familiar y arquitectónico
La Villa Roccatagliata fue levantada por un autor desconocido, pero se destaca como una típica casona de estilo italiano, representativa de una próspera familia que se estableció en el recién urbanizado barrio de Coghlan. Junto con el Hospital Pirovano, esta residencia fue una de las primeras edificaciones en tener una línea telefónica. Además, los Roccatagliata fueron propietarios de la famosa Confitería del Molino.
Según el análisis del arquitecto Jorge Liernur, la Villa Roccatagliata se encuentra dentro de la tipología de casas suburbanas conocidas como «villa criolla». Esta categoría se describe como una mezcla de tradición española y nueva sensibilidad italiana, con un diseño en forma de letra H que consta de un vestíbulo central y habitaciones organizadas alrededor de galerías.
De la gloria a la decadencia
A pesar de su ilustre pasado, la Villa Roccatagliata sufrió un cambio drástico en 1989, cuando fue vendida. En lugar de ser aprovechada culturalmente, los terrenos que rodeaban la residencia se utilizaron para construir una estación de servicio, mientras que el palacio en sí se convirtió en un minimercado. Los vecinos fueron testigos de la agonía de esta famosa esquina, viendo cómo su riqueza histórica se desvanecía.
Reconocimiento y conflictos
Sin embargo, en 2009, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires otorgó el reconocimiento que esta joya arquitectónica merecía y la declaró monumento histórico. A pesar de este reconocimiento, la historia de la Villa Roccatagliata continuó siendo problemática.
Cuando la concesión de la estación de servicio llegó a su fin, el terreno fue tapiado, ocultando lo que quedaba del maltratado palacio. En 2011, el Gobierno de la Ciudad aprobó un proyecto para iluminar nuevamente la zona, el cual consistía en la construcción de un complejo de dos torres de gran categoría en un predio de 45.000m2. Estas torres conservarían y realzarían el valor del palacio.
Sin embargo, el temor de los vecinos provocó un retraso en el proyecto, que finalmente comenzó en 2014 gracias al trabajo del Estudio Aisenson y KWZ, quienes obtuvieron los permisos necesarios. A pesar de haber iniciado el proyecto, una medida cautelar posterior lo mantuvo en suspenso durante tres años, hasta que el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad lo desestimó por completo, bloqueando cualquier posibilidad de interrupción adicional.
Su futuro
A partir de diciembre de 2020, la obra de construcción de las torres continuó sin interrupciones. En la actualidad, se ha completado toda la mampostería y se ha iniciado la instalación eléctrica y sanitaria.
El complejo residencial constará de un total de 300 viviendas distribuidas en dos torres. La torre «Palace», ubicada a la izquierda, tendrá 13 pisos, mientras que la torre «Sky View», ubicada a la derecha, contará con 28 pisos. Ambas torres ofrecerán exclusivos amenities que ocuparán cerca de 2700m2. Entre ellos se encontrarán el Sky Club, el Spa, saunas, gimnasio, centro de negocios, salones de eventos, piscinas climatizadas, oficinas y una cava. Estos servicios de alta calidad y comodidad estarán disponibles para los residentes del complejo, cuya finalización está prevista para el año 2024.
El palacio en sí, como joya principal del proyecto, con sus 400 m², será utilizado como un salón de eventos exclusivo y un restaurante de primer nivel.
Conflictos judiciales
A pesar del desarrollo continuo de este complejo de edificios, ha surgido un conflicto judicial en torno a la casona de la Villa Roccatagliata, que se ha convertido en el elemento diferencial del proyecto. Las asociaciones vecinales argumentan que la parcela de 3500 m2 es parte del patrimonio histórico de la Ciudad, ya que alberga una casona que data de principios de 1900.
En 2013, un grupo de vecinos logró que la Legislatura porteña aprobara una ley que brindaba protección a la Villa Roccatagliata. Sin embargo, esta norma se refiere únicamente al edificio y no al resto del terreno.
La constructora ha afirmado constantemente que obtuvo los permisos correspondientes del gobierno porteño y que los planos fueron aprobados dentro de los plazos establecidos. Además, se comprometieron a poner en valor la antigua casona.
Durante tres años, la obra estuvo paralizada debido a una decisión judicial. Sin embargo, en noviembre de 2019, el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad (TSJ) rechazó la medida en contra del avance del megaproyecto y ratificó su sentencia que avalaba la continuidad de los trabajos. Debido a la pandemia, la construcción pudo reanudarse en el segundo semestre de 2020.