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Villa Urquiza: descubren nuevamente un negocio ilegal de serpientes y fauna silvestre

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La venta ilegal de serpientes y otras especies exóticas es una actividad delictiva que genera un sufrimiento extremo en los animales, obligados a vivir fuera de su hábitat natural, sometidos a cautiverios antinaturales y utilizados como simples objetos de comercio.

Este tipo de prácticas, ampliamente repudiadas por la sociedad, volvió a quedar al descubierto en el barrio porteño de Villa Urquiza, tras una investigación que derivó en la segunda detención de un hombre acusado de liderar un millonario negocio clandestino de reptiles.

El caso volvió a poner en agenda la problemática del tráfico ilegal de fauna silvestre, una actividad prohibida por la ley argentina que no solo atenta contra la biodiversidad, sino que también expone a riesgos sanitarios y de seguridad a la población.

Un negocio clandestino que se repite en la Comuna 12

El protagonista de esta historia es Damián Hugo Parizzia, de 42 años, quien fue detenido por segunda vez en menos de dos años por su presunta vinculación con la comercialización ilegal de serpientes y otros animales exóticos. La investigación está a cargo del fiscal federal Sebastián Basso, con la intervención del Departamento de Delitos Ambientales de la Policía Federal Argentina (PFA) y bajo la órbita del juez Juan Martín Culotta.

La reiteración del delito genera especial preocupación entre vecinos y organizaciones ambientalistas, ya que evidencia la persistencia de un circuito ilegal que continúa operando pese a causas judiciales previas.

El primer antecedente y una advertencia ignorada

El primer episodio que llevó a Parizzia a la Justicia ocurrió el 6 de septiembre de 2023, cuando fue interceptado por personal de Gendarmería Nacional durante un control de rutina en la avenida Crovara, en Ciudad Evita. En su mochila transportaba dos serpientes falsa coral, envueltas en bolsas con aserrín, sin ningún tipo de autorización legal.

A partir de ese hecho, la Justicia avanzó con un allanamiento en su domicilio de Villa Urquiza, donde se halló un escenario alarmante: más de 1.600 animales, entre reptiles, serpientes y especies exóticas, alojados en un inmueble acondicionado para la cría intensiva, una práctica que genera graves padecimientos en animales que requieren condiciones ambientales muy específicas para sobrevivir.

Pese a que la causa fue elevada a juicio por violar la Ley de Fauna Silvestre, la actividad ilegal no se habría detenido.

Una red internacional de tráfico de animales

La nueva investigación reveló que Parizzia estaría involucrado en una red clandestina de comercialización internacional, utilizando grupos cerrados en redes sociales como Facebook e Instagram para ofrecer serpientes, lagartos, arañas y otras especies protegidas.

Los operativos no se limitaron a Villa Urquiza. Se realizaron más de 14 allanamientos en distintos puntos de la Ciudad de Buenos Aires, la provincia de Buenos Aires, Córdoba y Catamarca. En todos ellos, los investigadores encontraron animales de alto valor en el mercado ilegal, muchos de ellos originarios de otros continentes.

Entre las especies rescatadas se hallaron pitones regius y reticuladas, boas amazónicas, dragones barbudos, varanos africanos, además de tarántulas de gran tamaño, como la Goliat y la llamada “babuino azul”, una especie exótica originaria de Yemen.

El sufrimiento animal detrás del cautiverio

Especialistas remarcan que este tipo de animales no están preparados para vivir en cautiverio doméstico, y que su traslado, encierro y reproducción forzada les provoca estrés, enfermedades y, en muchos casos, la muerte. La tenencia ilegal no solo vulnera la normativa vigente, sino que constituye una forma de maltrato animal, al privarlos de su entorno natural y de comportamientos esenciales para su bienestar.

Durante los procedimientos, la Policía Federal secuestró 230 ejemplares de fauna silvestre, 155 huevos de serpiente, 40 arácnidos, 70 ratas vivas, 72 kilos de insectos exóticos utilizados como alimento, además de aves como un loro hablador y pavos reales. El valor económico del material incautado superaría ampliamente el millón de dólares, una cifra que dimensiona la magnitud del negocio ilegal.

Detenciones, pruebas y polémica judicial

En total, hubo nueve personas detenidas. Parizzia se negó a declarar durante su indagatoria, mientras que se secuestraron seis teléfonos celulares que ahora forman parte central de la investigación. Incluso se utilizó un agente encubierto para infiltrarse en los grupos digitales donde se realizaban las presuntas ventas.

Si bien el juez ordenó su liberación bajo caución real, la decisión fue apelada por el fiscal, quien considera que existe riesgo de reiteración del delito, algo que los antecedentes parecen confirmar.

Un dato que generó polémica es que el acusado figura inscripto en el rubro de venta de productos veterinarios, y en redes sociales habría intentado justificar su actividad alegando supuestas habilitaciones futuras, algo que fue desmentido por las autoridades.

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