El barrio de Coghlan atraviesa días de profunda tristeza. En la calle Ramón Freire 3055, las máquinas comenzaron a demoler la antigua fábrica de muebles Barthel, un edificio neocolonial con más de un siglo de historia que había sido símbolo de identidad barrial y que, pese a contar con protección patrimonial integral, no logró resistir el avance de los negocios inmobiliarios en la Ciudad de Buenos Aires.
La demolición se inició en los últimos días y provocó indignación entre los vecinos, que durante más de dos años —junto a distintas organizaciones urbanas y patrimoniales— mantuvieron una intensa lucha para preservar este emblemático espacio. En 2023, la Justicia porteña había dictado una medida cautelar que frenó momentáneamente las obras, pero la resolución fue luego levantada, permitiendo que el predio quede nuevamente a merced de la especulación.
Un edificio con más de cien años de historia
El conjunto edilicio de la ex fábrica Barthel fue fundado en 1921 por la familia del mismo nombre, que se dedicaba a la fabricación de muebles de estilo artesanal. El edificio, de estilo neocolonial, contaba con galerías, patios internos, techos a dos aguas y sectores de dos plantas, que en su momento albergaban oficinas, talleres de carpintería, tapicería y lustre.
Durante décadas, el inmueble fue una referencia del trabajo y la producción local, hasta que cayó en desuso y fue adquirido en 2022 por un desarrollador privado. El proyecto aprobado prevé la construcción de cinco torres de cuatro pisos, con terrazas, pileta y departamentos de entre dos y seis ambientes, lo que implica la demolición de más del 70% de la estructura original. Solo se conservarán la fachada y la puerta de entrada sobre la calle Freire, en un intento de mantener una apariencia de respeto patrimonial que, para los vecinos, no alcanza.
Vecinos en alerta y un barrio que pierde su identidad
Para los habitantes de Coghlan, la demolición de la fábrica Barthel representa mucho más que la pérdida de un edificio antiguo. Es, según afirman, un símbolo de cómo los barrios porteños van perdiendo su esencia residencial y su historia ante el avance de los desarrollos inmobiliarios.
“Cada ladrillo que se tira es parte de nuestra memoria barrial. La fábrica Barthel formó parte del paisaje de nuestra infancia, y verla caer bajo las topadoras duele”, expresó una vecina en redes sociales, reflejando el sentimiento generalizado entre los vecinos.
La preocupación no es nueva: en los últimos años, los barrios de nuestra Comuna 12 han sido escenarios de fuertes transformaciones urbanas, con una proliferación de edificios que alteran el paisaje y generan tensiones entre el desarrollo económico y la preservación patrimonial.
El patrimonio histórico, en riesgo permanente
La fábrica Barthel no es el primer edificio histórico de la Ciudad que desaparece bajo la excusa de la “renovación urbana”. Expertos y colectivos ciudadanos advierten que, pese a las normativas de protección patrimonial integral, las excepciones y reinterpretaciones administrativas terminan favoreciendo los emprendimientos privados, en detrimento del valor cultural e histórico de los barrios.
En este caso, el edificio estaba incluido en el catálogo de inmuebles con protección histórica, lo que en teoría debía impedir su demolición. Sin embargo, una combinación de dictámenes técnicos, permisos y resoluciones judiciales permitió avanzar con el proyecto.
Un barrio que resiste, pero llora otra pérdida
Mientras las máquinas avanzan sobre los muros de la ex fábrica, los vecinos de Coghlan continúan manifestando su descontento en redes sociales y ante los medios. Muchos de ellos aseguran que seguirán reclamando una política urbana que priorice la identidad de los barrios por sobre los intereses del mercado.
“Cada demolición nos quita un pedazo de historia. Es una pena enorme ver cómo se va borrando lo que nos hacía únicos”, lamentan.
En Capitán General Ramón Freire 3055, donde durante más de un siglo se respiró trabajo, arte y memoria, hoy solo quedan escombros. Y con ellos, otro fragmento del alma de Coghlan que desaparece bajo la sombra del cemento.