El Centro Ana Frank, ubicado en Superí 2647, en el barrio de Coghlan, Comuna 12, ofrecerá un curso gratuito, virtual y autogestionado titulado «El mundo de Ana Frank». Esta oportunidad permitirá a los participantes profundizar en la vida y legado de Ana Frank, la joven escritora cuyo famoso diario ha conmovido al mundo.
El curso, que estará disponible a partir del 17 de febrero, consta de tres módulos autogestionados que se pueden completar desde cualquier lugar del mundo, brindando flexibilidad y accesibilidad para quienes deseen conocer más sobre Ana Frank y su historia. No solo es gratuito, sino que también ofrece la posibilidad de obtener un certificado al finalizar todos los módulos.
Un viaje por la vida de Ana Frank
A través de «El mundo de Ana Frank», los participantes podrán explorar aspectos clave de la vida de la joven, como su infancia en Alemania, la huida de su familia para esconderse de la persecución nazi, su tiempo en el Anexo Secreto y la importancia histórica de su diario. Este curso busca no solo enseñar sobre la vida de Ana, sino también reflejar cómo la guerra y el odio pueden afectar profundamente a una familia y a una niña llena de sueños.
El diario que Ana Frank escribió durante los dos años que pasó oculta es un testimonio desgarrador de la inocencia en medio de la guerra. Sus pensamientos, plasmados en las páginas, muestran una joven que, a pesar de las circunstancias adversas, nunca perdió la esperanza y soñaba con ser una famosa periodista y escritora.
¿Cómo inscribirse?
Para quienes estén interesados en inscribirse, pueden hacerlo a través del enlace disponible en la biografía del Centro Ana Frank. Si tienen consultas adicionales, pueden escribir al correo cursosanafrank@gmail.com. El curso es autogestionado, lo que significa que los participantes podrán avanzar a su propio ritmo en los tres módulos, adaptando el aprendizaje a sus propios horarios y disponibilidad.
El legado de Ana Frank en el presente
El curso no solo es una oportunidad educativa, sino también una forma de conectar el pasado con el presente. Ana Frank es un símbolo de esperanza, valentía y resistencia frente a la opresión. Su historia nos recuerda los peligros del odio y la discriminación, temas que siguen siendo relevantes en la actualidad.
Si, además, los participantes desean profundizar aún más en su historia, pueden visitar el Museo Ana Frank, también ubicado en Superí 2647, donde se ofrecen recorridos guiados por voluntarios que permiten adentrarse en la historia de Ana y su contexto. El museo ofrece una experiencia enriquecedora, ideal para quienes buscan comprender la magnitud de lo que vivió esta familia judía bajo el régimen nazi.
Horarios de verano del Museo Ana Frank
El Museo Ana Frank está abierto los jueves, viernes, sábados y domingos, de 14 a 19 horas, y para quienes visiten el museo los jueves y viernes, existe una promoción de 2×1 en entradas. Es una excelente oportunidad para vivir una experiencia educativa única. Para más información, se puede enviar un correo a visitas.centroanafrank@gmail.com.
Este curso y la visita al museo representan una invitación para reflexionar sobre la historia y aprender de una figura tan significativa como Ana Frank, cuyo diario sigue inspirando a generaciones.
Una buena noticia para la comunidad educativa de Coghlan llegó de la mano de Cooperar en Comunidad 2026. El Jardín de Infantes Integral N.º 2 DE 15 Juan M. Coghlan de la calle Tronador 2861, fue seleccionado como el proyecto destacado de la Comuna 12, entre cientos de propuestas presentadas por escuelas de toda la Ciudad.
La iniciativa elegida se llama “Ecosistema lúdico de patios vivos” y propone transformar los patios escolares en espacios naturales y sensoriales donde los chicos puedan jugar libremente, moverse y disfrutar de propuestas alejadas de las pantallas.
El reconocimiento tiene un valor especial para el barrio porque detrás del proyecto existe un trabajo conjunto entre la comunidad educativa, los equipos de conducción y las cooperadoras escolares. Justamente, ese es uno de los objetivos centrales de Cooperar en Comunidad: acompañar iniciativas pensadas desde las propias escuelas para responder a las necesidades de cada comunidad.
Una propuesta para jugar, moverse y descubrir
La edición 2026 del programa recibió más de 480 proyectos de establecimientos educativos porteños. De ese total, 86 fueron seleccionados y 15 quedaron como proyectos destacados, uno por cada comuna.
La convocatoria estuvo atravesada por una temática muy actual: la protección digital infantil y adolescente. En ese contexto, la propuesta de Coghlan apunta a generar alternativas concretas para que los más chicos puedan recuperar espacios de juego, movimiento y contacto con la naturaleza.
Los patios vivos buscan convertirse en lugares donde la exploración, los sentidos y el juego libre tengan protagonismo. Una idea sencilla, pero muy importante en tiempos en los que las pantallas ocupan cada vez más espacio en la vida cotidiana de chicos y chicas.
Un proyecto que nace desde la escuela y llega al barrio
El jardín de Coghlan recibirá recursos y acompañamiento para poder llevar adelante la iniciativa. De esta manera, una idea construida desde la propia comunidad educativa podrá transformarse en una realidad concreta.
Para los vecinos de la Comuna 12, el reconocimiento también representa una muestra de lo que puede lograrse cuando familias, docentes, cooperadoras y escuelas trabajan juntos.
En Coghlan, esta vez, la apuesta es clara: menos pantallas, más movimiento, naturaleza y juego para los más chicos.
En el barrio de Coghlan, uno de los barrios de la Comuna 12 que todavía conserva buena parte de su identidad de casas bajas y calles tranquilas, el Palacio Roccatagliata vuelve a quedar en el centro de las miradas. El histórico edificio de la esquina de avenida Balbín y Roosevelt atraviesa una nueva etapa de su desarrollo inmobiliario, rodeado por imponentes torres que generan opiniones encontradas entre los vecinos.
La postal es particular: de aquella enorme propiedad que supo destacarse por su arquitectura y sus jardines, hoy permanece como principal testimonio histórico la casona original restaurada, mientras a su alrededor se levantan construcciones modernas de gran altura.
Para muchos vecinos, la preservación de la fachada y del edificio histórico fue posible gracias a una larga movilización barrial y judicial que durante años buscó evitar que el patrimonio desapareciera por completo. Sin embargo, el resultado final todavía genera preocupación por el impacto que las torres tienen sobre el paisaje urbano y la identidad de Coghlan.
De una casona histórica a un complejo de lujo
El Palacio Roccatagliata tiene sus raíces a comienzos del siglo XX y fue construido por la familia Roccatagliata. Con el paso de las décadas, la propiedad sufrió abandono y transformaciones hasta convertirse en escenario de una de las discusiones urbanísticas más recordadas de la zona.
El proyecto inmobiliario quedó durante años trabado por reclamos vecinales y judiciales. Finalmente, las obras pudieron continuar bajo condiciones vinculadas con la preservación del inmueble histórico.
Hoy el complejo combina esa arquitectura patrimonial con departamentos de alta gama. El desarrollo está integrado por un bloque denominado Palace, de 12 pisos, y una torre Sky View, de 27 pisos, con unidades que se comercializan en distintos segmentos del mercado inmobiliario.
El debate que sigue abierto en Coghlan
Más allá de los valores millonarios de las propiedades, para muchos habitantes del barrio la discusión pasa por otro lado: qué ciudad se quiere construir y cuánto patrimonio se está dispuesto a resignar en el camino.
La preocupación vecinal apunta especialmente al contraste entre la antigua casona y las nuevas torres, que modificaron de manera profunda la tradicional imagen residencial de la zona.
El Palacio Roccatagliata logró sobrevivir, en buena medida, gracias a quienes durante años defendieron su conservación. Pero para muchos vecinos queda una sensación agridulce: se salvó el edificio histórico, aunque el entorno que lo acompañaba ya nunca volverá a ser el mismo.
En Coghlan, el debate por el patrimonio, las torres y la identidad barrial sigue más vigente que nunca.
La histórica Estación Coghlan, uno de los símbolos más queridos de la Comuna 12, atraviesa un momento que preocupa profundamente a los vecinos. La Asociación Civil Amigos de la Estación Coghlan (ACAEC), organización que desde hace años impulsa actividades culturales, educativas y comunitarias en el lugar, hizo público su reclamo por el grave estado de conservación del edificio y de su entorno, mientras espera una respuesta de las autoridades.
Según explicaron desde la entidad, hace aproximadamente un mes presentaron los reclamos correspondientes ante Trenes Argentinos, pero hasta el momento aseguran no haber recibido respuestas concretas.
El edificio, inaugurado en 1891, forma parte del patrimonio histórico de la Ciudad de Buenos Aires. Junto con sus andenes y el tradicional puente ferroviario, representa mucho más que una estación de tren: es un punto de encuentro para generaciones de vecinos y el corazón de numerosas propuestas culturales que fortalecen la identidad de Coghlan.
Desde ACAEC señalaron que la situación es cada vez más preocupante. Denuncian serios problemas de humedad que afectan la biblioteca comunitaria, falta de mantenimiento en distintos sectores del inmueble y un marcado deterioro de la estructura. A esto se suma un inconveniente cloacal que, según afirman, volvió a agravarse en los últimos días, aunque aseguran que se trata de un problema que lleva años sin una solución definitiva.
La organización recordó que la biblioteca, los talleres, las actividades para chicos y adultos, las charlas y los encuentros culturales que allí se desarrollan son posibles gracias al compromiso de los vecinos, quienes mantienen vivo un espacio que forma parte de la historia cotidiana del barrio.
Más allá de exponer las dificultades, el objetivo del reclamo es visibilizar la situación para que la comunidad conozca el estado del lugar y acompañe el pedido de preservación. Los integrantes de Amigos de la Estación Coghlan remarcan que aún mantienen la esperanza de que las autoridades intervengan antes de que el deterioro avance y las reparaciones resulten mucho más complejas.
Mientras tanto, el mensaje de la organización mantiene el mismo espíritu que la caracteriza desde hace años: seguir defendiendo un espacio que pertenece a todos los vecinos de Coghlan y que conserva una parte fundamental de la memoria barrial.