La Policía de la Ciudad de Buenos Aires anunció la recuperación de la estatua de Ana Frank apenas horas después de su robo en la plazoleta Reina de Holanda, ubicada en Puerto Madero. La pieza, donada por Países Bajos en 2014, fue encontrada tras un exhaustivo análisis de las cámaras de seguridad de la zona, que permitieron identificar a los responsables.
Las imágenes revelaron a tres jóvenes que se reunieron en el lugar alrededor de las cuatro de la madrugada y retiraron la escultura, para luego huir en dirección al Barrio 31 de Retiro. Un operativo especial de la policía en la zona permitió recuperar la estatua, que había sido denunciada públicamente como robada por la Embajada de Países Bajos.
Fuentes oficiales confirmaron que se encontró la pieza envuelta en trapos y se está trabajando en la identificación de los involucrados en el robo. La fiscalía tomará acciones para ponerlos a disposición de la justicia.
Marcelo D’Alessandro, ministro de Justicia y Seguridad de la Ciudad, anunció la noticia en Twitter, destacando el despliegue de las cámaras de videovigilancia y la pronta recuperación del valioso patrimonio.
La sede diplomática de Países Bajos celebró la recuperación de la estatua y agradeció a la policía, al ministro y al jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, por su rápida actuación y destacó la importancia de restaurar este importante símbolo cultural.
Rodríguez Larreta también se pronunció sobre el hallazgo y anunció la reubicación de la estatua en la Plaza Reina de Holanda. Destacó su valor como símbolo de la memoria del Holocausto y la unión entre países, así como el respeto por los derechos humanos. El jefe de Gobierno lamentó profundamente el incidente y se comprometió a participar en la reinstalación de la escultura una vez que haya sido evaluada por expertos.
El rápido accionar de las autoridades y la recuperación de la estatua de Ana Frank han sido celebrados tanto por la comunidad diplomática como por los ciudadanos, quienes valoran la importancia histórica y cultural de esta pieza emblemática.
El robo
A poco más de siete años desde su instalación en Puerto Madero, la plazoleta Reina de Holanda amaneció este viernes sin la estatua en homenaje a Ana Frank, que fue robada por un grupo de delincuentes durante las horas de la noche.
Lo denunció la Embajada de Países Bajos en Argentina, que repudió el acto y pidió a las autoridades de la Ciudad de Buenos Aires que actúen frente al hecho.
“Condenamos fuertemente el robo de la estatua de Ana Frank de la Plaza Reina de Holanda en Puerto Madero –patrimonio cultural de la Ciudad donado por el centro Ana Frank Argentina y nuestra embajada en el año 2014”, habían indicado en un comunicado desde la sede diplomática de Países Bajos en el país.
Se trata de una de las dos réplicas de la estatua original, instalada en la plaza de Merwedeplein en Amsterdam, que había sido donada a Argentina en el año 2014 y nombrada como patrimonio de la Ciudad. La otra copia está ubicada en Berlín, Alemania, y aún permanece intacta.
Una buena noticia para la comunidad educativa de Coghlan llegó de la mano de Cooperar en Comunidad 2026. El Jardín de Infantes Integral N.º 2 DE 15 Juan M. Coghlan de la calle Tronador 2861, fue seleccionado como el proyecto destacado de la Comuna 12, entre cientos de propuestas presentadas por escuelas de toda la Ciudad.
La iniciativa elegida se llama “Ecosistema lúdico de patios vivos” y propone transformar los patios escolares en espacios naturales y sensoriales donde los chicos puedan jugar libremente, moverse y disfrutar de propuestas alejadas de las pantallas.
El reconocimiento tiene un valor especial para el barrio porque detrás del proyecto existe un trabajo conjunto entre la comunidad educativa, los equipos de conducción y las cooperadoras escolares. Justamente, ese es uno de los objetivos centrales de Cooperar en Comunidad: acompañar iniciativas pensadas desde las propias escuelas para responder a las necesidades de cada comunidad.
Una propuesta para jugar, moverse y descubrir
La edición 2026 del programa recibió más de 480 proyectos de establecimientos educativos porteños. De ese total, 86 fueron seleccionados y 15 quedaron como proyectos destacados, uno por cada comuna.
La convocatoria estuvo atravesada por una temática muy actual: la protección digital infantil y adolescente. En ese contexto, la propuesta de Coghlan apunta a generar alternativas concretas para que los más chicos puedan recuperar espacios de juego, movimiento y contacto con la naturaleza.
Los patios vivos buscan convertirse en lugares donde la exploración, los sentidos y el juego libre tengan protagonismo. Una idea sencilla, pero muy importante en tiempos en los que las pantallas ocupan cada vez más espacio en la vida cotidiana de chicos y chicas.
Un proyecto que nace desde la escuela y llega al barrio
El jardín de Coghlan recibirá recursos y acompañamiento para poder llevar adelante la iniciativa. De esta manera, una idea construida desde la propia comunidad educativa podrá transformarse en una realidad concreta.
Para los vecinos de la Comuna 12, el reconocimiento también representa una muestra de lo que puede lograrse cuando familias, docentes, cooperadoras y escuelas trabajan juntos.
En Coghlan, esta vez, la apuesta es clara: menos pantallas, más movimiento, naturaleza y juego para los más chicos.
En el barrio de Coghlan, uno de los barrios de la Comuna 12 que todavía conserva buena parte de su identidad de casas bajas y calles tranquilas, el Palacio Roccatagliata vuelve a quedar en el centro de las miradas. El histórico edificio de la esquina de avenida Balbín y Roosevelt atraviesa una nueva etapa de su desarrollo inmobiliario, rodeado por imponentes torres que generan opiniones encontradas entre los vecinos.
La postal es particular: de aquella enorme propiedad que supo destacarse por su arquitectura y sus jardines, hoy permanece como principal testimonio histórico la casona original restaurada, mientras a su alrededor se levantan construcciones modernas de gran altura.
Para muchos vecinos, la preservación de la fachada y del edificio histórico fue posible gracias a una larga movilización barrial y judicial que durante años buscó evitar que el patrimonio desapareciera por completo. Sin embargo, el resultado final todavía genera preocupación por el impacto que las torres tienen sobre el paisaje urbano y la identidad de Coghlan.
De una casona histórica a un complejo de lujo
El Palacio Roccatagliata tiene sus raíces a comienzos del siglo XX y fue construido por la familia Roccatagliata. Con el paso de las décadas, la propiedad sufrió abandono y transformaciones hasta convertirse en escenario de una de las discusiones urbanísticas más recordadas de la zona.
El proyecto inmobiliario quedó durante años trabado por reclamos vecinales y judiciales. Finalmente, las obras pudieron continuar bajo condiciones vinculadas con la preservación del inmueble histórico.
Hoy el complejo combina esa arquitectura patrimonial con departamentos de alta gama. El desarrollo está integrado por un bloque denominado Palace, de 12 pisos, y una torre Sky View, de 27 pisos, con unidades que se comercializan en distintos segmentos del mercado inmobiliario.
El debate que sigue abierto en Coghlan
Más allá de los valores millonarios de las propiedades, para muchos habitantes del barrio la discusión pasa por otro lado: qué ciudad se quiere construir y cuánto patrimonio se está dispuesto a resignar en el camino.
La preocupación vecinal apunta especialmente al contraste entre la antigua casona y las nuevas torres, que modificaron de manera profunda la tradicional imagen residencial de la zona.
El Palacio Roccatagliata logró sobrevivir, en buena medida, gracias a quienes durante años defendieron su conservación. Pero para muchos vecinos queda una sensación agridulce: se salvó el edificio histórico, aunque el entorno que lo acompañaba ya nunca volverá a ser el mismo.
En Coghlan, el debate por el patrimonio, las torres y la identidad barrial sigue más vigente que nunca.
La histórica Estación Coghlan, uno de los símbolos más queridos de la Comuna 12, atraviesa un momento que preocupa profundamente a los vecinos. La Asociación Civil Amigos de la Estación Coghlan (ACAEC), organización que desde hace años impulsa actividades culturales, educativas y comunitarias en el lugar, hizo público su reclamo por el grave estado de conservación del edificio y de su entorno, mientras espera una respuesta de las autoridades.
Según explicaron desde la entidad, hace aproximadamente un mes presentaron los reclamos correspondientes ante Trenes Argentinos, pero hasta el momento aseguran no haber recibido respuestas concretas.
El edificio, inaugurado en 1891, forma parte del patrimonio histórico de la Ciudad de Buenos Aires. Junto con sus andenes y el tradicional puente ferroviario, representa mucho más que una estación de tren: es un punto de encuentro para generaciones de vecinos y el corazón de numerosas propuestas culturales que fortalecen la identidad de Coghlan.
Desde ACAEC señalaron que la situación es cada vez más preocupante. Denuncian serios problemas de humedad que afectan la biblioteca comunitaria, falta de mantenimiento en distintos sectores del inmueble y un marcado deterioro de la estructura. A esto se suma un inconveniente cloacal que, según afirman, volvió a agravarse en los últimos días, aunque aseguran que se trata de un problema que lleva años sin una solución definitiva.
La organización recordó que la biblioteca, los talleres, las actividades para chicos y adultos, las charlas y los encuentros culturales que allí se desarrollan son posibles gracias al compromiso de los vecinos, quienes mantienen vivo un espacio que forma parte de la historia cotidiana del barrio.
Más allá de exponer las dificultades, el objetivo del reclamo es visibilizar la situación para que la comunidad conozca el estado del lugar y acompañe el pedido de preservación. Los integrantes de Amigos de la Estación Coghlan remarcan que aún mantienen la esperanza de que las autoridades intervengan antes de que el deterioro avance y las reparaciones resulten mucho más complejas.
Mientras tanto, el mensaje de la organización mantiene el mismo espíritu que la caracteriza desde hace años: seguir defendiendo un espacio que pertenece a todos los vecinos de Coghlan y que conserva una parte fundamental de la memoria barrial.