El próximo viernes 14 de junio, a partir de las 11:30 horas, se llevará a cabo un importante encuentro en el Hospital Pirovano para conmemorar el Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato a la Vejez.
La cita es en el Hall del Laboratorio del hospital, ubicado en Avenida Monroe 3555, en el barrio de Coghlan. Este evento está dirigido a todas las personas mayores de 60 años y tiene como objetivo promover el buen trato hacia los adultos mayores y concienciar sobre la importancia de respetar y proteger sus derechos.
Importancia del encuentro y la participación comunitaria
La participación en estos encuentros es fundamental para entender y abordar la problemática del abuso y maltrato hacia las personas mayores. Estos eventos no solo proporcionan información vital, sino que también crean un espacio para compartir experiencias y construir una comunidad más consciente y respetuosa. La reflexión colectiva y el intercambio de conocimientos ayudan a fomentar una cultura de buen trato y apoyo mutuo.
En 2011, las Naciones Unidas reconocieron el abuso hacia las personas adultas mayores como un problema social significativo, declarando el 15 de junio como el «Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato a la Vejez». Esta iniciativa invita a los Estados Miembros, a las organizaciones del sistema de las Naciones Unidas, a instituciones internacionales y regionales, así como a la sociedad civil, a observar y abordar adecuadamente este problema.
El maltrato hacia las personas mayores se define como un acto único o repetido que causa daño o sufrimiento a una persona de edad, o la falta de medidas apropiadas para evitarlo. Este maltrato puede ser físico, psíquico, emocional o sexual, e incluso abuso de confianza en cuestiones económicas. También puede resultar de la negligencia, ya sea intencional o no.
La importancia de los adultos mayores en la sociedad
En nuestra sociedad, donde se tiende a valorar a las personas por su capacidad de producir o acumular riqueza material, la juventud se asocia con salud, fuerza y productividad, mientras que la ancianidad se ve con signos negativos, asociándola a la enfermedad, la incapacidad y la improductividad. Esta valoración negativa genera actitudes y prácticas discriminatorias, desde el aislamiento en el seno de la familia hasta el maltrato en las instituciones.
El Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) reafirma su compromiso de trabajar por el reconocimiento y el pleno ejercicio de los derechos humanos de las personas adultas mayores, promoviendo su empoderamiento y autonomía.
El maltrato hacia los adultos mayores es un problema social presente tanto en países en desarrollo como en desarrollados y, a menudo, no se notifica suficientemente. Las estimaciones de prevalencia en algunos países desarrollados oscilan entre el 1% y el 10%. A pesar de que se desconoce la magnitud exacta del problema, su importancia social y moral es indiscutible, requiriendo una respuesta mundial multifacética centrada en la protección de los derechos de los adultos mayores.
Las formas de definir, detectar y resolver el maltrato deben enmarcarse en contextos culturales específicos y considerar los factores de riesgo propios de cada cultura. Por ejemplo, en algunas sociedades tradicionales, las viudas de edad avanzada son obligadas a casarse nuevamente, mientras que en otras, las mujeres mayores que viven solas son acusadas de practicar la brujería. Desde una perspectiva sanitaria y social, si los sectores de atención primaria de salud y los servicios sociales no están bien preparados para detectar y resolver el problema, el maltrato a los ancianos seguirá estando semioculto.
Una buena noticia para la comunidad educativa de Coghlan llegó de la mano de Cooperar en Comunidad 2026. El Jardín de Infantes Integral N.º 2 DE 15 Juan M. Coghlan de la calle Tronador 2861, fue seleccionado como el proyecto destacado de la Comuna 12, entre cientos de propuestas presentadas por escuelas de toda la Ciudad.
La iniciativa elegida se llama “Ecosistema lúdico de patios vivos” y propone transformar los patios escolares en espacios naturales y sensoriales donde los chicos puedan jugar libremente, moverse y disfrutar de propuestas alejadas de las pantallas.
El reconocimiento tiene un valor especial para el barrio porque detrás del proyecto existe un trabajo conjunto entre la comunidad educativa, los equipos de conducción y las cooperadoras escolares. Justamente, ese es uno de los objetivos centrales de Cooperar en Comunidad: acompañar iniciativas pensadas desde las propias escuelas para responder a las necesidades de cada comunidad.
Una propuesta para jugar, moverse y descubrir
La edición 2026 del programa recibió más de 480 proyectos de establecimientos educativos porteños. De ese total, 86 fueron seleccionados y 15 quedaron como proyectos destacados, uno por cada comuna.
La convocatoria estuvo atravesada por una temática muy actual: la protección digital infantil y adolescente. En ese contexto, la propuesta de Coghlan apunta a generar alternativas concretas para que los más chicos puedan recuperar espacios de juego, movimiento y contacto con la naturaleza.
Los patios vivos buscan convertirse en lugares donde la exploración, los sentidos y el juego libre tengan protagonismo. Una idea sencilla, pero muy importante en tiempos en los que las pantallas ocupan cada vez más espacio en la vida cotidiana de chicos y chicas.
Un proyecto que nace desde la escuela y llega al barrio
El jardín de Coghlan recibirá recursos y acompañamiento para poder llevar adelante la iniciativa. De esta manera, una idea construida desde la propia comunidad educativa podrá transformarse en una realidad concreta.
Para los vecinos de la Comuna 12, el reconocimiento también representa una muestra de lo que puede lograrse cuando familias, docentes, cooperadoras y escuelas trabajan juntos.
En Coghlan, esta vez, la apuesta es clara: menos pantallas, más movimiento, naturaleza y juego para los más chicos.
En el barrio de Coghlan, uno de los barrios de la Comuna 12 que todavía conserva buena parte de su identidad de casas bajas y calles tranquilas, el Palacio Roccatagliata vuelve a quedar en el centro de las miradas. El histórico edificio de la esquina de avenida Balbín y Roosevelt atraviesa una nueva etapa de su desarrollo inmobiliario, rodeado por imponentes torres que generan opiniones encontradas entre los vecinos.
La postal es particular: de aquella enorme propiedad que supo destacarse por su arquitectura y sus jardines, hoy permanece como principal testimonio histórico la casona original restaurada, mientras a su alrededor se levantan construcciones modernas de gran altura.
Para muchos vecinos, la preservación de la fachada y del edificio histórico fue posible gracias a una larga movilización barrial y judicial que durante años buscó evitar que el patrimonio desapareciera por completo. Sin embargo, el resultado final todavía genera preocupación por el impacto que las torres tienen sobre el paisaje urbano y la identidad de Coghlan.
De una casona histórica a un complejo de lujo
El Palacio Roccatagliata tiene sus raíces a comienzos del siglo XX y fue construido por la familia Roccatagliata. Con el paso de las décadas, la propiedad sufrió abandono y transformaciones hasta convertirse en escenario de una de las discusiones urbanísticas más recordadas de la zona.
El proyecto inmobiliario quedó durante años trabado por reclamos vecinales y judiciales. Finalmente, las obras pudieron continuar bajo condiciones vinculadas con la preservación del inmueble histórico.
Hoy el complejo combina esa arquitectura patrimonial con departamentos de alta gama. El desarrollo está integrado por un bloque denominado Palace, de 12 pisos, y una torre Sky View, de 27 pisos, con unidades que se comercializan en distintos segmentos del mercado inmobiliario.
El debate que sigue abierto en Coghlan
Más allá de los valores millonarios de las propiedades, para muchos habitantes del barrio la discusión pasa por otro lado: qué ciudad se quiere construir y cuánto patrimonio se está dispuesto a resignar en el camino.
La preocupación vecinal apunta especialmente al contraste entre la antigua casona y las nuevas torres, que modificaron de manera profunda la tradicional imagen residencial de la zona.
El Palacio Roccatagliata logró sobrevivir, en buena medida, gracias a quienes durante años defendieron su conservación. Pero para muchos vecinos queda una sensación agridulce: se salvó el edificio histórico, aunque el entorno que lo acompañaba ya nunca volverá a ser el mismo.
En Coghlan, el debate por el patrimonio, las torres y la identidad barrial sigue más vigente que nunca.
La histórica Estación Coghlan, uno de los símbolos más queridos de la Comuna 12, atraviesa un momento que preocupa profundamente a los vecinos. La Asociación Civil Amigos de la Estación Coghlan (ACAEC), organización que desde hace años impulsa actividades culturales, educativas y comunitarias en el lugar, hizo público su reclamo por el grave estado de conservación del edificio y de su entorno, mientras espera una respuesta de las autoridades.
Según explicaron desde la entidad, hace aproximadamente un mes presentaron los reclamos correspondientes ante Trenes Argentinos, pero hasta el momento aseguran no haber recibido respuestas concretas.
El edificio, inaugurado en 1891, forma parte del patrimonio histórico de la Ciudad de Buenos Aires. Junto con sus andenes y el tradicional puente ferroviario, representa mucho más que una estación de tren: es un punto de encuentro para generaciones de vecinos y el corazón de numerosas propuestas culturales que fortalecen la identidad de Coghlan.
Desde ACAEC señalaron que la situación es cada vez más preocupante. Denuncian serios problemas de humedad que afectan la biblioteca comunitaria, falta de mantenimiento en distintos sectores del inmueble y un marcado deterioro de la estructura. A esto se suma un inconveniente cloacal que, según afirman, volvió a agravarse en los últimos días, aunque aseguran que se trata de un problema que lleva años sin una solución definitiva.
La organización recordó que la biblioteca, los talleres, las actividades para chicos y adultos, las charlas y los encuentros culturales que allí se desarrollan son posibles gracias al compromiso de los vecinos, quienes mantienen vivo un espacio que forma parte de la historia cotidiana del barrio.
Más allá de exponer las dificultades, el objetivo del reclamo es visibilizar la situación para que la comunidad conozca el estado del lugar y acompañe el pedido de preservación. Los integrantes de Amigos de la Estación Coghlan remarcan que aún mantienen la esperanza de que las autoridades intervengan antes de que el deterioro avance y las reparaciones resulten mucho más complejas.
Mientras tanto, el mensaje de la organización mantiene el mismo espíritu que la caracteriza desde hace años: seguir defendiendo un espacio que pertenece a todos los vecinos de Coghlan y que conserva una parte fundamental de la memoria barrial.