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Comuna 12

Quieren reponer la placa a los Mártires Palotinos

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En la Legislatura porteña se presentó un proyecto mediante el legislador del Frente de Todos, Claudio Ferreño, para reponer la placa conmemorativa a los Mártires Palominos en la Iglesia San Patricio, cita en la calle Estomba a la altura del 1492, del barrio porteño de Villa Urquiza.

La placa había sido puesta el 4 de Julio del 2011, en conmemoración del 35 aniversario de la masacre de los sacerdotes Padre Pedro Duffau, Padre Alfie Kelly,Padre Emilio Barletti, Padre Salvador Barbeito y Padre Alfredo Leaden.

La placa fue vandalizada y quitada de su lugar.

Los sacerdotes que pertenecían a la comunidad de los Padres y Hermanos Palotinos, fueron acribillados a mansalva en la madrugada del 4 de julio de 1976, en la parroquia San Patricio, en un crimen atribuido a grupos de tarea de la ESMA, durante la dictadura militar.

La masacre conmovió a la comunidad parroquial y dos de sus miembros la recuerdan hoy de manera muy especial. Rolando Savino, que tocaba el órgano en las misas y tenía 16 años, encontró los cuerpos en el salón comedor de la casa parroquial. El padre Rodolfo Capalozza era en ese tiempo seminarista y se salvó porque esa noche fue a dormir a la casa de sus padres y no a la parroquia. La congregación religiosa anunció que se presentará como querellante en la causa judicial.

En la Semana Santa de 2006, un homenaje a los mártires en la iglesia de San Patricio reunió por única vez fuera de la Catedral al cardenal Jorge Bergoglio y al entonces presidente Néstor Kirchner.

«Ese domingo llegué más temprano y me extrañó ver la parroquia cerrada. Miré las ventanas que daban afuera y se veían las luces en las habitaciones. Pensé que tal vez se habían quedado dormidos y, como llegaba la hora de la misa y ya se juntaba gente en la puerta, le pedí a una señora que me ayudara a entrar por una ventana que estaba semiabierta», cuenta hoy Savino, que cuarenta años después sigue como organista en la parroquia.

«Entré y, como comprobé que había luces encendidas, pensé que los padres estarían en sus habitaciones. Tomé las llaves y abrí la puerta del templo e hice pasar a la gente a la iglesia», prosiguió el relato.

«Ví que las estufas estaban encendidas y me preocupé por el gas. Comencé a subir las escaleras, llamándolos y no respondían. Cuando llegué al primer piso, estaba todo desordenado y las paredes y alfombras escritas. Entré al comedor y me costó diez minutos recuperarme: estaban los cinco cadáveres y la sangre derramada. Creía que era una pesadilla», narró Savino, que volvió a la calle y, tratando que nadie ingresara a la casa parroquial, transmitió a la gente, a los gritos, que los habían asaltado.

«Tuve que ir a la policía, con una señora, para rogarles que vinieran. Y les insistí para que subieran al primer piso», recordó.

Lo que Savino no sabía era que la noche anterior, un automóvil Peugeot –con hombres aparentemente armados– permaneció estacionado en la esquina de la parroquia, vigilando los movimientos. Un grupo de jóvenes de la parroquia lo advirtió desde la ventana de un edificio en la esquina de Estomba y La Pampa y llamaron a la comisaría. Uno de ellos era hijo del interventor militar en Neuquén y su custodio recibió al patrullero. Los policías, luego de conversar con los ocupantes del auto, se volvieron al custodio y le dijeron: «Si escuchás unos cohetazos no salgás, porque vamos a reventar la casa de unos zurdos».

Así lo comentó ayer el padre Capalozza, que en ese tiempo era seminarista y compañero de los jóvenes Barbeito y Barletti. Había arreglado con ellos para ir al cine al centro. Cerca de la 1.20 se despidieron en el Obelisco y él fue a dormir a la casa de sus padres, mientras sus compañeros tomaron el colectivo rumbo a Belgrano.

«Los sorprendieron al entrar o los asesinos ya estaban adentro. Ellos murieron con sus ropas de abrigo», contó el sacerdote, que hoy coordina el centro de espiritualidad de la comunidad palotina.

«En los años 70, la región estaba marcada por situaciones de hambre y marginalidad, en un contexto de terrorismo de Estado y violaciones de los derechos humanos. La Iglesia vivía la euforia del período posconciliar y los padres de la comunidad palotina habían resuelto en una reunión el lunes anterior mantenerse fieles al mandato de Jesús y no a los poderosos de este mundo», explicó el padre Capalozza.

El sacerdote recuerda hoy las amenazas que recibía el padre «Alfie» Kelly, el líder de la comunidad y cuyo director espiritual era el padre Bergoglio. «Circulaban panfletos diciendo que era comunista y a pesar de eso transmitía una gran serenidad, era un hombre de una oración muy intensa», contó Capalozza. Y aún hoy recuerda una frase que trasmitió a sus compañeros en aquella última reunión: «Si a mí me matan, se van a arrepentir».

Saavedra

Saavedra celebra la continuidad de un espacio querido por los adultos mayores

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Una buena noticia para los adultos mayores de Saavedra quedó confirmada: la Legislatura porteña aprobó de manera definitiva la continuidad del Centro Recreativo Saavedra durante otros 20 años en el predio donde funciona, en la zona de Valdenegro y Miller.

La norma fue aprobada por 57 votos, todos a favor, y permite que esta histórica institución continúe utilizando de manera gratuita el espacio de la Plazoleta 1° de Marzo. Allí, sus propios socios sostienen desde hace años un lugar pensado especialmente para compartir, hacer actividades y mantener una vida social activa.

Un lugar para encontrarse y disfrutar

El Centro Recreativo Saavedra no es solamente un espacio para practicar deportes o participar de talleres. Para muchos vecinos mayores, representa también la posibilidad de salir de casa, encontrarse con amigos, conversar, tomar un café y compartir algunas horas del día.

Entre sus propuestas aparecen actividades recreativas como tejo, bochas y juegos de salón, además de diferentes talleres culturales. Todo se desarrolla con una mirada puesta en los adultos mayores y en la importancia de mantener los vínculos sociales y comunitarios.

En un barrio donde las instituciones cumplen un papel fundamental, contar con un espacio de estas características durante las próximas dos décadas significa mucho más que conservar un inmueble: permite mantener abierta una puerta para la participación y el encuentro entre generaciones.

Una continuidad que llevó varios pasos

La autorización anterior para utilizar el predio había sido otorgada en 2006 por un período de 20 años. Al acercarse su vencimiento, se impulsó una nueva norma para garantizar la permanencia de la institución.

El proyecto, presentado por el legislador Sergio Siciliano, tuvo una primera aprobación en noviembre de 2025 y posteriormente pasó por una audiencia pública realizada en junio de 2026, antes de llegar a la sanción definitiva.

El permiso establece que el inmueble deberá continuar destinado exclusivamente a las actividades sociales, culturales, recreativas y deportivas del Centro Recreativo. También fija obligaciones de conservación, higiene, seguros y mantenimiento.

Así, el Centro Recreativo Saavedra podrá seguir siendo durante otros 20 años ese lugar tan necesario para los vecinos mayores: un espacio donde todavía tienen valor el encuentro cara a cara, una partida de bochas, una charla entre amigos y ese cafecito compartido que muchas veces también forma parte de la vida del barrio.

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Villa Urquiza

Villa Urquiza: el Club California cumple 100 años y recibe un reconocimiento de la Legislatura

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Hay instituciones que forman parte de la vida de un barrio mucho antes de que muchos de sus vecinos hayan llegado. En Villa Urquiza, una de ellas es la Asociación Vecinal Villa Urquiza Nor-Oeste y Club Atlético California, que este 2026 celebra nada menos que un siglo de historia.

Fundado el 18 de septiembre de 1926, el tradicional club de Andonaegui 3347 recibió un importante reconocimiento de la Legislatura porteña, que aprobó un homenaje por sus 100 años y dispuso la colocación de una placa conmemorativa en su sede.

El reconocimiento pone en valor una trayectoria que va mucho más allá del deporte. Durante décadas, el California fue un verdadero punto de encuentro para las familias de la zona, con actividades sociales, culturales y recreativas que acompañaron el crecimiento de Villa Urquiza.

De las bochas y el billar a la escuelita de fútbol

Los comienzos fueron bien de club de barrio. La institución nació en un local ubicado en Bucarelli y Pirán, donde funcionaban mesas de billar y una cancha de bochas. Con el tiempo pasó por José Pascual Tamborini 5459 hasta llegar a su actual sede de Andonaegui.

Por sus instalaciones también pasaron orquestas, concursos y tradicionales fiestas de carnaval, momentos que quedaron en la memoria de varias generaciones de vecinos.

Hoy, adaptado a los nuevos tiempos, el California mantiene ese espíritu comunitario y tiene entre sus principales actividades a la escuelita de fútbol infantil, donde chicos del barrio encuentran un lugar para hacer deporte, compartir y crecer.

Una noche especial para festejar los 100 años

El aniversario tendrá su celebración central el viernes 18 de septiembre, desde las 20, en la sede de Andonaegui 3347.

La propuesta incluirá comida y bebida, magia, premios, shows en vivo y distintas sorpresas para compartir una noche que promete reunir a socios, familias, exintegrantes y vecinos.

El homenaje legislativo llega así en un momento muy especial: el California cumple un siglo y vuelve a poner sobre la mesa el valor de esos clubes que, generación tras generación, siguen siendo lugares de encuentro, pertenencia y contención para la vida cotidiana de Villa Urquiza.

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Saavedra

Escuela Angelelli de Saavedra: estudiantes crean tecnología para combatir el ruido

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En elbarrio de Saavedra, la educación pública vuelve a mostrar que también puede ser una herramienta para transformar la vida cotidiana. La Escuela de Educación Media N.° 5 D.E. 15 “Monseñor Enrique Angelelli”, ubicada en Tronador 4134, desarrolló un proyecto que pone la tecnología al servicio de un problema que muchas veces pasa desapercibido: la contaminación sonora.

La iniciativa, llamada “Sound Blue Project”, fue realizada por estudiantes de 3°, 4° y 5° año y propone encontrar soluciones frente a los niveles excesivos de ruido que pueden afectar especialmente a niños y adolescentes dentro de los espacios educativos.

Tecnología pensada desde el barrio

El proyecto combinó ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemática —el enfoque conocido como STEAM— con metodologías de Aprendizaje-Servicio y Design Thinking.

Los alumnos comenzaron midiendo los niveles de ruido en el Jardín de Infantes Integral N.° 2 “Merceditas”. A partir de los datos obtenidos desarrollaron un “semáforo de ruido”, un prototipo realizado con una placa Micro:bit que permite advertir mediante señales cuándo el sonido supera parámetros considerados saludables.

Pero la propuesta fue más allá de la tecnología

Durante la investigación, los estudiantes consultaron a una especialista y descubrieron que las personas neurodivergentes pueden experimentar de manera especialmente intensa los estímulos sonoros. Esa información llevó al grupo a pensar nuevas herramientas de acompañamiento.

Así surgieron también un cuento infantil y un modelo de auriculares destinados a disminuir el impacto del ruido, además de una campaña de concientización a través de Instagram.

Una escuela muy ligada a la comunidad

El trabajo realizado por la Angelelli también refleja el fuerte vínculo que la institución mantiene con el Barrio Mitre y sus vecinos. La escuela funciona como un espacio de pertenencia para muchos jóvenes de Saavedra y sus alrededores, y este tipo de proyectos busca que lo aprendido en las aulas tenga una aplicación concreta en la comunidad.

“Sound Blue Project” muestra, en definitiva, que una problemática cotidiana puede convertirse en una oportunidad para investigar, crear y aprender. En este caso, los estudiantes no solamente estudiaron el ruido: midieron, analizaron, diseñaron soluciones y pensaron cómo mejorar los espacios que comparten con otros chicos.

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