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Villa Pueyrredón

Un ícono de Villa Pueyrredón, la parroquia Cristo Rey

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La Parroquia Cristo Rey es un lugar histórico del barrio de Villa Pueyrredón, se encuentra enfrente de la plaza principal, Leandro N. Alem, y a una cuadra de la Avenida Artigas.

Al lado de la Iglesia, queda el Instituto Nuestra Señora de Luján, quienes sus alumnos junto al resto de los colegios de la zona pueblan la parroquia desde chicos en diversas actividades que brinda la institución.

La Iglesia es linda, simple, con techos altos y ofrendas a los santos en los costados, con los típicos bancos y un Jesucristo en la cruz que impacta desde el ingreso. Parte de la historia del barrio.

Un poco de historia

La parroquia Cristo Rey comenzó a funcionar como capilla dependiente de Nuestra Señora del Carmen, de Villa Urquiza, el 1° de enero de 1928. Constituyéndose en la primer capilla erigida en el país en honor a Cristo Rey.

En los comienzos la labor pastoral se realizó en una carpa, prestada por el Instituto de Agronomía, por los Padres Jesuitas del Seminario Metropolitano. Cansados de armarla los sábados y desarmarla los domingos, se decidió construir una capilla de chapa de zinc con el objeto de comenzar a recaudar fondos para la construcción del templo. Tenía 6 metros de frente por 17 de fondo, con entrada en Zamudio 5525.

El centro Católico Cultural y Progreso de Villa Pueyrredón fue el impulsor de la construcción de un templo de material. Ellos lograron que la conocida inmobiliaria Luchetti donara parte de los terrenos donde hoy se alza el templo. El edificio actual comenzó a construirse en 1936. Los planos se deben al arquitecto Carlos Massa, quien lo ideó en estilo neorománico tardío sobre una planta de cuarenta metros de largo por dieciocho de ancho contando con tres naves, altas galerías laterales y una torre a la derecha de la fachada. Lo inaugura y bendice, el 29 de octubre de 1938, el Cardenal Santiago Luis Copello. La construcción quedó plasmada casi en su totalidad en 1953. El templo y el altar mayor se consagran recién en 1956.

Cristo Rey, detalles

El frontis posee un rosetón románico que simboliza la inconstancia e inestabilidad de las cosas humanas. A ambos costados se destacan dos grandes imágenes que representan a San Pedro y San Pablo.

La planta interior tiene el traza basilical de tres naves. La central tiene tres pisos, la planta baja donde las grandes arcadas comunican con las naves laterales. En el primer piso esta el sector llamado de tribunas y la superior ocupada por los ventanales enmarcados en arcos de medio punto todos con vitrales al igual que los rosetones. Los mismos los realizó la firma local Antonio Estruch. Representan algunas escenas evangélicas, aunque la mayoría de los mismos reproducen las imágenes de diversos santos y advocaciones de la Virgen María.  Los capiteles de las columnas del interior tuvieron diferentes monogramas que se han perdido, en algunos casos con el paso del tiempo.

El altar actual se construyó en granito de Sierra Chica y tiene como única ornamentación el Crismón (monograma de Cristo formado por sus iniciales en griego entrelazadas) realizado en hierro. El uso de este símbolo se remonta a la época de Constantino. Y se consagró en 1995. Allí reposan las reliquias de los Santos Mártires Máximo, Quirirno, Sotero y Alejandro.

Los horarios de misa son:

Lunes a viernes a las 19:30 hs.

Sábados: 18:00 hs. (misa de niños) y 19:30 hs.

Diciembre, Enero y Febrero: las Misas vespertinas son a las 20:00 hs.

Párroco: P Julio César Giménez / Vicario Parroquial: P. Antonio Panaro / Diácono permanente: Horacio Adami / Secretaria parroquial: Hna. María Ofelia Leites Muniz mci. / Seminaristas: Jonathan Romani y Agustin Caro.

Templo parroquial: Zamudio 5551

Secretaría parroquial: Larsen 2384. Tel: 4572–5459. De lunes a viernes, de 17 a 19 hs.

Email: parroquia@cristorey.com.ar

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Villa Pueyrredón

Fue a la cama solar en Villa Pueyrredón y termina con el 90% del cuerpo quemado

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Una joven se sometió a dos sesiones de cama solar  en un establecimiento del barrio porteño de Villa Pueyrredón y terminó deshidratada y con su piel quemada. La atendieron en el Hospital de Quemados y ahora se recupera en su casa. “Es insoportable el dolor”, contó la joven en las redes sociales.

En su cuenta de la red social Twitter, Paula publicó las fotos de cómo quedó su cuerpo tras someterse a ese procedimiento y contó lo sucedido.

Voy a contar acá breve qué me pasó así no le pasa a nadie más. El miércoles voy a un lugar en villa pueyrredon, dnd había un 2×1 en todas las camas y se las podía dar la misma persona o ir con unx amigx. Fui sola porque fue de imprevisto todo y tengo un casamiento el sábado.sigue pic.twitter.com/c5b4b1dopR

— ραυ fσ (@ccolorito) November 19, 2021

Luego, la joven indicó que ella ya había realizado sesiones a lo largo de su vida, sin embargo jamás le sucedió algo parecido como ese miércoles. «Llego y le digo al chico que las dos me las iba a dar yo, a lo cual me dice mira que vas a quedar bastante roja, y buen estar un poco roja el jueves/viernes no era un problema. Me las di y al salir todo estaba genial» explicó en la segunda parte del relato.

A las dos horas aproximadamente comenzó el problema, afirmó la joven. «Me empecé a poner colorada pero normal. A las 3 horas tenía fiebre y temblaba como si hicieran 10 grados bajo cero. Me bajaba la presión, quería vomitar, no podía tomar líquido ni comer».

Esa noche durmió. “Apenas me levanté casi me desmayo por una bajada de presión y muchas ganas de vomitar. Tenía que ir a cursar al hospital y no me podía ni sacar el pantalón, ni caminar, ni extender las piernas así que decidí ir a la guardia (emergencia médica)”, escribió.

Una vez en la emergencia le informaron que lo mejor era ir al Hospital de Quemados porque ahí iban a poder darle una mejor atención.

una vez en ese hospital, le hicieron exámenes, que arrojaron que estaba deshidratada y con quemaduras superficiales que eran fuertes. Le aplicaron analgésicos por vía intravenosa y horas después la dejaron irse a su casa, pero con controles diarios.

Finalmente, la joven dejó su reflexión sobre los hechos. “No vale la pena para nada someterse a esa pelotudez solo por un poco de color. Y si van, vayan a un lugar que SEPAN y les digan NO, no te lo hago porque sos muy blanca o porque te puede hacer mal. No lo volvería a hacer”, indicó.

“Que no sea que por un peso más, te arruinen el cuerpo. La saqué barata hasta ahora porque no se me hicieron ampollas, si no estaría internada hasta dios sepa cuando se me cicatrizara todo eso. Hoy voy, sin saber si me dejan o me voy, que no le pase a nadie más”, concluyó.

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Villa Pueyrredón

El mercado de La Ciudad de Villa Pueyrredón, una buena opción para hacer las compras

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Mercado de Villa Pueyrredón

¿Qué puedo comprar en el Mercado?

Lácteos, productos de almacén, panadería, fiambrería, frutihortícola, granja, pescadería. Artículos de limpieza, perfumería, librería, juguetería, bazar, regalería y cotillón.

¿En qué días y horarios funciona?

Lunes a sábados de 8 a 20 h.

Dirección: Ezeiza 2884, en el Barrio Grafa.

El mercado está dentro de los inmuebles que conforman el barrio General San Martín o Grafa que fue inaugurado en 1950. Se caracteriza por tener 34 edificios racionalistas distribuidos en forma de pabellones, rodeados de grandes espacios verdes al costado de la General Paz. Junto al Parque de la Estación de Villa Pueyrredón, el Barrio Grafa es el pulmón verde más importante de la zona.

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Villa Pueyrredón

El Álamo, la planta de reciclaje de Villa Pueyrredón

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El sol calienta como nunca, pero un hombre de mediana edad cumple con el rito diario de llegar hasta la vereda del enorme galpón ubicado en la Avenida de los Constituyentes, a metros de la General Paz, trasladando no sin esfuerzo un carrito donde un montículo de residuos, desde cartón hasta plásticos, nylon y otros elementos, esperan ser ingresados al lugar, donde les espera un destino diferente.

Desde hace más de 10 años, ese inmenso galpón se convirtió en un centro permanente de entrada y salida de carritos y camiones repletos de cartones y residuos de todo tipo, que una vez ingresados, serán objeto de un proceso de reciclamiento para su reutilización en distintos procesos.

El predio, crecido a la par de las sucesivas crisis sociales que la Argentina enfrentó desde principios del milenio, se convirtió en uno de los centros de recolección y reciclaje más importantes del ámbito porteño, y allí funciona la cooperativa El Alamo, donde alrededor de 160 personas cumplen distintas funciones entre recepción, acopio, compactación y distribución de materiales de todo tipo.

Roberto Gómez, presidente de la entidad de Villa Pueyrredón dijo que «en plena cuarentena aprendimos a usar todos los elementos de protección».

«Le pedimos al gobierno que nos habilite a trabajar, porque era insostenible económicamente y había que dar un servicio. Así lo entendieron y nos habilitaron a volver a trabajar, con todo el protocolo que las cooperativas presentaron», señaló Gómez.

La tarea de la cooperativa incluye la clasificación y reciclaje de papel, cartón, plástico, vidrio y metales, con lo cual contribuye a la recuperación de los desechos en la ciudad de Buenos Aires.

El material reciclado sirve en la mayoría de los casos como materia prima en su retorno a la industria.

Durante la etapa más estricta del aislamiento los recuperadores se vieron impedidos de salir a la calle, y a ello se sumó que centros comerciales e industrias produjeron menos residuos, por estar cerrados, mientras que los residentes ajustaron sus pautas de consumo, con igual consecuencia.

«Fueron las cooperativas las que presentaron un protocolo (a las autoridades), de acuerdo con lo que veíamos internacionalmente y que aprendimos en cuarentena», destacó Gómez.

El representante de la cooperativa dijo que la tarea comenzó a desarrollarse «con todo el cuidado y los protocolos», pero advirtió la merma en el volumen de los materiales que se recuperan para reciclar.

«Bajó mucho el volumen y es como arrancar de nuevo. Al volver no fue lo mismo, aunque vamos recuperando de a poco, porque lo que se genera no es lo mismo, pero se está volviendo a la normalidad», señaló Gómez.

A modo de ejemplo, dijo que antes los recicladores dependían «de un shopping (centro comercial), de un comercio grande, de una industria, que tal vez generaban mucho, y también de lo domiciliario, que también se nota que hay una cierta restricción de consumo».

«Eso afecta a la vida de la cooperativa y a lo que acostumbrábamos a manejar. Eso nos perjudicó y ahora nos estamos recuperando», afirmó.

Sobre los protocolos dispuestos para la nueva normalidad en la tarea, Gómez indicó que «los trabajadores deben dejar su ropa, desinfectarse antes de ingresar y cubrirse con guantes desechables, máscaras y barbijos».

«Aprendimos a lavarnos las manos y a la higienización periódica con alcohol en gel», añadió.

Además, puntualizó que «los materiales que ingresan, por precaución, siempre quedan 48 horas acopiados en una zona» apartada, para recién después de ese lapso ser trabajados por los integrantes de la entidad.

En la ciudad de Buenos Aires hay 14 cooperativas de cartoneros que recorren el distrito para recoger todo el material reciclable que se recupera de los domicilios y se recolectan 7300 toneladas diarias de residuos, 400 de las cuales corresponden a material reciclable.

Actualmente hay unos 4500 trabajadores registrados que, desde este año, cuentan con la misma categoría lo que redunda en la Dirección de Reciclado con un presupuesto extra de 243 millones de pesos y totaliza 1.245 millones de pesos, monto que se destinó a las obras en centros verdes, logística vehicular, alquileres y a diseñar el plan de paradas para las cooperativas.

Cada cooperativa tiene una zona asignada que deberá atender y llevar el material a esos puntos por donde pasará un camión con ruta obligatoria y monitoreada. Los 4500 cartoneros serán reconocidos como recuperadores ambientales, cobran unos 13.200 pesos; hasta el año pasado, el 50% de ellos cobraba la mitad de este monto. En total hay unos 6500 recuperadores que trabajan en las cooperativas y reciben un subsidio del gobierno porteño. Además hay otros 4000 que trabajan en forma independiente, por fuera del sistema.

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